domingo, 20 de junio de 2010

ANNE-SOPHIE MUTTER Violinista

ENTREVISTA: ANNE-SOPHIE MUTTER Violinista
"Me gustaría ser Ronaldo o su novia"
KARMENTXU MARÍN 20/06/2010




Pregunta. Es "una de las violinistas más virtuosas del mundo". ¿Cuál es su principal virtud?

Respuesta. Creo que la dedicación a mi familia y mis amigos. Me considero, además, una persona muy fiel.

P. Su descubridor, Von Karajan, dijo que era "el mayor prodigio desde Yehudi Menuhin". ¿Es para tanto?

R. En música no hay una manera precisa de medir la excelencia. Cuando Karajan lo dijo lo sentí como un gran cumplido, pero también como un gran desafío.

P. Es bastante inseparable del pianista Lambert Orkis. ¿Pueden considerarse una pareja de hecho musical?

R. Es fantástico haber encontrado un alma musical interesante y en permanente desarrollo, pero nos nutrimos también de proyectos cada uno por su lado. Con Orkis me reúno y tengo proyectos cada 20 meses, más o menos. Pero tengo más relaciones musicales, entre ellas André Previn, y muchas otras
.
P. Ya he leído que usted solo es fiel a su Stradivarius.

R. No comment [ríe].

P. Quizá verse cada 20 meses es la mejor forma de que dure una pareja.

R. Esa es una muy buena consideración.

P. Reivindica el repertorio romántico. ¿También es romántica usted?

R. En música procuro ser polifacética. En el aspecto personal, creo sinceramente en el amor eterno.

P. El piano fue su primer amor, a los cinco años. ¿No hay que fiarse de los novios de juventud?

R. No, no lo fue. Es lo primero que toqué, pero no por decisión mía, sino de mis padres. Pero nunca he estado interesada en cosas fáciles.

P. Está claro que cuando los padres te imponen un novio la cosa no acaba bien.

R. Pues sí. Yo lo tenía muy claro. Nunca quise ser pianista, sino violinista.

P. La primera goleada del Mundial fue alemana. ¿Le quita el sueño?

R. Me quedé muy sorprendida. No sabía que eran tan buenos.

P. Sé que es muy futbolera, e hincha del Madrid. No podrá ir a tocar a Barcelona...

R. Soy muy forofa del Real Madrid, pero también del Barça (sic). Y estoy dispuesta a ir a un partido del primero que me invite.

P. ¿Por qué dejó de jugar al fútbol?

R. Porque me disloqué un dedo, y tenía claro que no iba a llegar muy lejos.

P. Como futbolista, ¿quién le gustaría ser?

R. Ronaldo, por supuesto. Vaya pregunta. Ronaldo... o su novia.

P. ¿A Merkel le vendría bien poner un poco de música en su vida?

R. Creo que formó parte de un coro y que tiene conocimientos musicales. Eso es fantástico para la vida política.

P. Pues parece que ahora quiere ir más bien de directora de orquesta.

R. Otro no comment [risas].

P. La música que a usted le gusta más bien poco es la de Rat-zinger.

R. Tiene que ver con el papel que se le adjudica a la mujer en la Iglesia. Con este Papa tampoco hay ninguna evolución hacia una visión más acorde con la realidad.

P. Usted tiene una dimensión religiosa importante. ¿Cree que el Papa tiene algo que ver con Dios?

R. Bueno, yo soy protestante. Por eso no creo que necesariamente que la relación con Dios venga a través de los curas o del Papa. Lo más importante son los valores.

P. Y yo que pensaba que, siendo alemana como Benedicto, tendría un atajo para el cielo.

R. Nunca lo había pensado. Igual hay un Mercedes esperando para llevarme. O, mucho, mejor, un Ferrari.

P. Anunció que en 2010 celebraría los 300 años de su Stradivarius. ¿Un violín así hasta puede soplar las velas de la tarta?


R. Lo celebro, pero no haré nada especial. Quizá limpiarlo todavía más, y cuidarlo para que pueda llegar a nuevas generaciones. Pero este instrumento sin el artista no puede soplar velas.


P. "Mozart fue una estrella del pop del siglo XVIII". ¿Era el Michael Jackson de la situación?

R. Mozart era una figura de culto, como Michael Jackson. En aquella época, lo que se componía se interpretaba inmediatamente, como la música pop. Lo que no sé es si la música de Michael Jackson sobrevivirá 250 años más.

P. ¿Cómo anda de manías de diva?

R. Mire, con dos hijos adolescentes no tengo espacio para manías o tics de diva.

P. No pide que le llenen la bañera de champán, por ejemplo.

R. Preferiría bebérmelo. Y no bebo de la bañera.

P. "Me hubiera gustado que Mozart compusiera para mí". ¿En todo es tan modestita?

R. Sí. Cuando tiene que ver con la música, sí.


Perfil
Con 46 años y dos hijos, le gusta leer, el arte contemporáneo, la montaña, andar y hacer gimnasia. Junto a la música, califica de "gran pasión" la que siente por sus hijos, sus amigos y sus dos cachorros, Bonnie y Clyde. El violín no es para ella un hijo más, sino "una herramienta para construir puentes entre las personas". Cuando se le pregunta cómo se divierte en sus ratos libres responde entre risas: "Dando entrevistas".

sábado, 19 de junio de 2010

Carlos Monsiváis

Entrevista completa Monsiváis y el 68
En charla, el cronista admite la complicación de escribir a distancia sobre el 68 mexicano y recordó la incertidumbre que al momento hubo sobre lo sucedido en la Plaza de Las Tres Culturas






Justicia histórica se beneficiará al incluir el 68 en libros de texto gratuitos: Monsiváis 2009-10-30






Redacción
El Universal
Ciudad de México Martes 03 de noviembre de 2009
00:39 1. El movimiento estudiantil del 68 es un tema recurrente en su obra. ¿Escribir 30 o 40 años después sobre esto es complicado o tiene ventajas?, ¿Clarifica lo ya conocido o es, -como lo menciona en Parte de Guerra II,- una lucha contra el olvido? ¿Cómo afecta el paso del tiempo a la memoria histórica del llamado imaginario colectivo?

R: Escribir a distancia es complicado porque, inevitablemente, muchos puntos de vista se petrifican y hay que luchar contra el recuerdo sucesivo del primer recuerdo; también, los debates han sido obsesivos y la reiteración le da a todo un carácter de novedad milenaria. Sin embargo, al trabajar y retrabajar esos materiales compruebo inevitablemente que la lucha contra el olvido del movimiento que sea, se obtienen sólo unas cuantas referencias esenciales, las suficientes para darle continuidad a la memoria histórica.

El 2 de octubre no se olvida aunque ya han caído en el olvido casi todos los que quisieron desaparecerlo de la escena y muchos que no supieron qué hacer con el legado vital y la presencia todavía actual de ese movimiento. Tlatelolco perdura en la memoria histórica, y cada vez más el movimiento estudiantil mismo.

Son historia a la vez miserable (el PRI, Díaz Ordaz, el Poder Judicial, los medios informativos, los políticos cercanos al Presidente, los diputados y senadores) y heroica (los estudiantes, un sector de profesores y algunos intelectuales y periodistas).

2. Personalmente, ¿cómo recuerda esa tarde del 2 de octubre?

R: La tengo tan grabada que estoy seguro que me acuerdo bien de la última vez que la conté. No estuve en la plaza aunque sí en sus inmediaciones porque llegué tarde cuando todo era confusión, miedo y versiones del pánico. Fui a Ciudad Universitaria y casi no había nadie, y luego a esperar por teléfono las noticias y a vivir la angustia.

3. ¿Cuándo y cómo se entera de lo ocurrido en Tlatelolco?

R: Lo que sucedió lo supe de una manera detallada, o lo más detallada posible, dos días después cuando ya se iban unificando las versiones y había necesidad de preparar un texto de protesta de la Asamblea de Intelectuales y Artistas en Apoyo del Movimiento Estudiantil (el nombre es largo pero no era un membrete).

Cuando nos reunimos Nancy Cárdenas, Juan García Ponce y yo para hacer el texto que a fin de cuentas fue más bien de Nancy, la información disponible no era contradictoria en lo esencial. No sabíamos todavía del Batallón Olimpia y de las provocaciones de gente del Estado Mayor Presidencial, ignorábamos que había pasado en Gobernación y Presidencia esa noche, pero el salvajismo de la matanza, el carácter absolutamente pacífico del mitin y la maldad específica de Díaz Ordaz y los suyos nos resultaban evidentes.

4. ¿Le cambió en algo el 2 de octubre?

R: Uno nunca sabe que tanto cambia y cuáles son las causas profundas de los cambios. Por lo menos yo no lo sé. Estoy al tanto del fortalecimiento de mi visión hipercrítica del PRI y del sistema presidencialista, pero en lo básico lo que me dieron el movimiento y el 2 de octubre fue una visión más próxima de la famosa condición humana, de los contrastes entre la abyección y el espíritu de resistencia. Eso en lo personal me resulta lo más perdurable.

4. Las acusaciones de Elena Garro contra usted y otros personajes sobre su autoría del movimiento, ¿qué sensación le provocaron entonces y que piensa ahora de ellas?

R: En ese momento,4 de octubre de 1968, me sentí digamos que preocupado para no confesar mis temores. Ahora, el episodio me parece patético, y trato de no particularizar en mi recuerdo. Por supuesto que no éramos autores del 2 de octubre ni Luis Villoro, ni Rosario Castellanos, ni yo, pero lo que ahora es de una comicidad deprimente, entonces en un clima de Guerra Fría tenía la apariencia de represión inmisericorde.

5. ¿Afectó la presión gubernamental sus escritos posteriores al 2 de octubre en Siempre!?

R: Sí, en los comentarios políticos. Intenté, no sé si lo conseguí, mayor rigor, pero en lo tocante a represiones ya no las hubo aunque sí, y más bien discretas, advertencias que no se tomaban muy en cuenta. Con los presos políticos parecía cerrada la cuenta de represión individualizada del movimiento de 68.

6. ¿Qué tipo de justicia está pendiente para las víctimas de la matanza del 68?

R: El Comité de Ex Presos Políticos ha llevado a cabo una tarea importante y combativa al señalar los casos de mayor impunidad, de Luis Echeverría en adelante. Pero la justicia histórica, no la de responsabilidades penales, se beneficiará grandemente con la inclusión del fenómeno del 68 en los libros de texto gratuitos, no la mención rápida de ahora sino una representación justa de un hecho definitivo en la modernización de toda índole del país.

7. El movimiento estudiantil del 68 fue una muestra de la modernidad para la que quizás el régimen no estaba preparado y vio nacer a la oposición de fines de siglo. ¿Qué son actualmente los idealismos? ¿Se ha pervertido la izquierda partidaria? ¿Cuál es la principal limitación del pensamiento revolucionario modernista de la izquierda en México? ¿La movilización como arma política de resistencia, por ejemplo, en el caso de Andrés Manuel López Obrador?


R: El régimen simplemente no estaba preparado para la existencia de ciudadanos, no la concebía, le era en sí misma una idea subversiva. En cuanto a los idealismos, aunque resulte una idea un tanto extravagante, continúan y con fuerza, aunque la turbiedad de la escena política y social lo empañe todo. La izquierda partidaria que manipula y exprime el PRD no es izquierda, si por está entendemos la lucha por la desigualdad y por los derechos humanos y civiles, ni es partidaria, es simplemente facciosa y patética. Se necesita audacia para decir como Ortega que como ya no quieren ser mezquinos, se van a reunir con el PAN en la lucha electoral en dos estados.

El PAN es el adversario histórico de la izquierda, y cada vez más, y Ortega y Navarrete y demás se dan sus duchas de estadistas pensando que hacen política de alto nivel. Nunca había descendido tanto la idea de la izquierda. Ahora, por el momento no veo movimiento revolucionario alguno, veo sí un esfuerzo democrático muy serio en todas partes aunque todavía no unificado. La principal limitación de la izquierda es la idea de la posición individual o de grupo de la Verdad; esto lleva a la división permanente. En cuanto al movimiento de resistencia pacífica que encuentra su líder en López Obrador, ha resistido con entereza la campaña de odio y linchamiento mayor que se conoce. Y persiste.

8. Hoy, 41 años después, a la vuelta de la esquina que ve... ¿El Estado autoritario y represor de Díaz Ordaz, o una democracia incluyente?

R: Hay mayor libertad de expresión, pero se ha acrecentado la sensación de impotencia. La democracia incluyente se opone a la idea misma de gobierno de acuerdo a las reglas del PRI y del PAN. Luego de la devastación económica, la privatización como selección de las especies, de Atenco, de Pasta de Conchos, de las vergüenzas del IFE y del Tribunal Electoral Federal y del inmenso costo de las campañas, de qué democracia hablan Calderón, Peña Nieto, y compañía.

9. Ante la intolerancia de algunos grupos conservadores, ¿qué instrumentos tiene la sociedad para defender los avances en materia de diversidad sexual, derechos humanos y laicidad?

R: La sociedad no es un conjunto unificado. Una parte ejerce sus derechos para ser injusta y muy anacrónica, desde mi punto de vista. No todos los que votaron por Calderón lo hacían por odio o miedo a El Peje, también hay los que se oponen al aborto por asunto de conciencia. La parte de la sociedad que rechaza el fundamentalismo entiende que hay sectores de convicciones religiosas muy arraigadas.

Muy bien, que no aborten, que no asistan de testigos a la firma de sociedades de convivencia, que no acepten para ellos la aplicación de la eutanasia, pero que no se sientan con la autoridad de imponerle a todos sus convicciones religiosas. El Estado mexicano debe seguir siendo laico y eso no cambiará porque la sociedad está definitivamente secularizada.

10. Usted apuntó: "México no tiene los gobernantes que merece, sino los que no puede evitar". ¿Es una condena a vivir en el eterno pesimismo de no tener un proyecto de nación?

R: El proyecto de nación está a la vista, lo que no me parece tan claro es a qué nación se le va a aplicar ese proyecto. ¿En qué ruinas va a localizar el proyecto a la nación?

11. En el 68 francés, un lema era: "pide lo imposible". La esperanza de cambio político y social en el México actual parece lejana, utópica. ¿Se puede todavía pedir lo imposible?

R: Ahora, lo imposible es renunciar a la búsqueda crítica, organizada y pacífica de lo posible, la democracia que está ya en muchas conductas, pero que aún no aparece en casi todos los ejercicios del poder.

martes, 1 de junio de 2010

A Víctor Hugo Morales de http://www.elclubdelapolitica.com.ar

Por Daniel Wizenberg*

Me siento con una responsabilidad muy grande, es como tratar de bailar con Fred Astaire lo que voy a intentar hacer ahora. Estamos con Victor Hugo Morales, un honor tenerlo en el Club de la Política TV, muchas gracias por estar acá…

A vos muchas gracias, además este lugar bellísimo (el Centro Cultural Caras y Caretas, sede del Club de la Política) que me encantó visitar.

Victor Hugo, hay un tema fundamental que tiene que ver con el marco histórico que atravesamos. Hay algo muy claro en esta, la era de los medios de comunicación, de la información, que es cómo los medios han jugado políticamente, cómo ha aparecido su interés político. ¿Es así? ¿los medios se han politizado o se mediatizó la política?

Puede ser que haya un cruce. Pero mi idea es que la novedad radica en el comportamiento periodístico, que ha tocado fondo en todo lo que llamamos la ética, podría decirse hasta lo moral. Ya no es solamente un quiebre de esa expectativa que siempre nos genera el periodismo, de una búsqueda de la verdad o de una subjetividad que siempre sepamos de donde viene para que podamos levantar las defensas, estemos de acuerdo o no. Moralmente también, porque tenemos medios que salen a defender como tales los intereses no periodísticos que tienen. Entonces, estamos hablando de algo delictivo, que va muy a contramano de lo que llamamos la buena moral. Y ese comportamiento, dado que se manifiesta desde una posición dominante por otros medios grandes también en algún caso y por lo más pequeños que no tienen más remedio que manejarse de acuerdo a esas pautas que manejan quienes dictan el pensamiento predominante determinan que tengamos un periodismo en este momento que a mí me da vergüenza, me angustia. La pregunta que me planteo no tiene nada que ver con la política, los políticos van y vienen, sus comportamientos siempre han estado de acuerdo a ciertas pautas y valores que bien conocemos. Lo que me pregunto es ¿cuándo el periodismo va a recuperar credibilidad? Hay muchísima gente que no sabe lo que hay detrás de los medios ni lo van a saber nunca.

¿No es una cuestión histórica los intereses particulares, empresariales, que hay detrás de los medios de comunicación? Quizás lo que este sucediendo es un desenmascaramiento de esos intereses…

Me permito una pequeña discrepancia: lo que hubo siempre fue ideología de los medios. Esto no es objetable, los medios nacen de acuerdo a ciertas ideologías. Uno sabe cuando lee La Nación o cuando lee Página 12 la procedencia ideológica de los periodistas que están allí.

Claro, la línea editorial…

Pero una cosa muy distinta es que alguien tenga un negocio que tenga que defender a punta del periodismo que práctica. Intimidando a través de su prepotencia. Lo que ha ocurrido con el Grupo Clarín por ejemplo, para ponerle nombre propio a las cosas porque sino no siempre nos entendemos. Yo creo que en este momento, fijate lo que se ha conseguido en el mundo del periodismo, yo podría decir todo lo que se me ocurra de lo mal que pienso del periodismo y la gente no dejaría de pensar que estoy hablando de Clarín. Eso han conseguido. Y de recuperarse de eso van a tardar muchísimo Clarín y los demás medios, los que lo han seguido, los que han estado a su compás. O sea, que la cuestión ideológica está siempre y es muy respetable. Yo no tengo problemas en leer La Nación, a mí no me da daña. Me preparo culturalmente o educacionalmente para rebatir o no, porque muchas veces dicen cosas con las que acuerdo, pero lo que la gente no sabe y para lo que hay que prepararse es para leer los diarios de hoy día de quienes defienden intereses desde su condición de medios de comunicación

¿Cual es la responsabilidad del Gobierno Nacional, en especial el de Cristina Fernández, en poner en escena la discusión sobre los medios de comunicación?

En este tema el Gobierno lo que ha tenido es coraje por un lado pero antes del coraje tendríamos que citar incongruencias porque no es lo mismo lo que ocurrió hasta el 2007 que lo que vino después. A veces las personas que gobiernan se dejan llevar por el consejo, la opinión de personas en las que confían muchísimas veces. A mi me ha ocurrido en el modestísimo mundo en el que me desenvuelvo, mucho más le puede ocurrir a un presidente. Como sea, el gobierno ha sido incoherente.

Recibía consejos que tenían que ver con lo que estaba establecido que debía hacerse…

(Asiente) Pero después de esa incoherencia se decidió romper con lo establecido, con el miedo que provoca el periodismo (el periodismo de este tipo). De Alfonsín para acá, cuando enfrentó a las corporaciones, yo no había visto tanto coraje para jugarse por una idea como lo ha hecho este gobierno respecto a los medios de comunicación. En ese rubro, estoy totalmente del lado del gobierno. Más que del lado del gobierno, estoy en contra de lo que ha sido el comportamiento del periodismo, me asquea, me da dolor porque amo esta profesión. Me ha dado todo en la vida y creo que debemos devolverle todo, el hecho de que en algunos medios hayan predominado los que hacen negocios por sobre los periodistas ha sido algo que vamos a pagar por mucho tiempo en credibilidad, todos, porque al vos oponerte a ellos, los medios con gran habilidad te quieren situar en un lugar en el que no vos no estás. A mi me ocurre permanentemente, o sea que también los que no tienen ese comportamiento van a pagarlo. Yo estoy dispuesto a pagarlo, prefiero pagar el precio que a mi me corresponda si esto incluye el precio que van a tener que pagar los que han hecho con la profesión una etapa de la historia que avergüenza a quienes sueñan con un periodismo de calidad como seguramente hubo en el país.

La ley de medios, con las imperfecciones formales que pueda llegar a tener ¿es una herramienta para subvertir esa ecuación de que en vez de que los Medios utilicen la política sea la política, en sentido amplio: desde la militancia, las bases (VH: Sí, la política bien entendida es la gente), la que utilice a los medios para que se desarrolle una pluralidad?


Si, yo francamente no le encontré defectos a la Ley de Medios y en su momento la leí intensamente.
Tiene que ser así, irrita esta ley a los medios y a los políticos que se pusieron en línea con el interés de esos medios por una pobreza intelectual y espiritual que bate récords…

La mezquindad de ponerse a defender esos intereses…

La mezquindad que han tenido sí, irrita que es una ley anti-monopólica. Y estas leyes son así, tienen que ser con urgencias. Una de las cosas que le critican es “cómo lo van a hacer desprender ahora mismo de los 260 medios” que tiene el grupo mayoritario. Bueno, es que se hace con rapidez o no se va a poder hacer nunca. Porque ellos con tiempo crean las circunstancias después, todas las trampas que pueden llegar a hacer…

Que tienen un inmenso poder para crear…

Pero sí tienen muchísimo poder, fijate ahora van a hacerle un juicio a la AFA porque les quitó el fútbol en su momento y ¡lo quieren hacer como indigentes! Son capaces de hilvanar cualquier secuencia porque no les da vergüenza nada en el mundo de los negocios que se desenvuelven. Así que la Ley de Medios es esta o nunca más, por eso es tan importante que ahora salga. El otro día me preguntaban ¿quiere que la Argentina salga campeón del mundo? Me encantaría, pero te regalo el mundial si sale la Ley de Medios. Para este país y esta sociedad es muchísimo más importante para los tiempos que vienen que salga la ley de medios que ganar el campeonato del mundo. Si se consiguen las dos cosas mejor porque sería una alegría muy importante para todos los argentinos. Pero nada se está jugando tan importante en estos momentos como la entrada en vigencia de la Ley de Medios.

A los jóvenes le decimos lo lógico: “que se metan”…

Están siendo muy participativos, lo más lindo que tiene la Ley de Medios es que ya consiguió un triunfo: darle una bandera a la juventud. Vos, que sos tan pibe ¿qué bandera tuviste? No peleaste contra la dictadura, no tuviste que soportarla, no tuviste una bandera por la democracia, la encontraste hecha cuando empezaste a crecer, vos sos contemporáneo a esto que planteo…

Si, somos de una generación que nació con Menem, que lo primero que entendió por política era lo que pasaba en el menemismo…

Claro, podes haber tenido una bandera contra el neo-liebralismo pero eras muy chiquito. En 2010, un chico de veinte, veinticinco, treinta años no ha tenido banderas y la Ley de Medios le dio esa posibilidad. La de saber que se puede luchar contra la mentira, la hipocresía, yo te diría el crimen organizado que se suscita (entendiendo bien lo que quiero decir por crimen) que es lo que han cometido los medios de comunicación durante este tiempo. Lo más lindo de la Ley de Medios es que dio lugar a la alegría, y de ahí a la juventud. Es muy difícil encontrar un joven que no se emocione peleando por la Ley de Medios y eso es para siempre, es un valor que queda aunque nunca se ponga en practica la Ley, porque eso es algo que también puede ocurrir: yo no le tengo confianza en este momento a la Corte Suprema de Justicia por mínimamente dos o tres integrantes como Lorenzetti, Fayt…

Y por reuniones recientes de la AEA (Asociación de Empresarios de Argentina) con ellos…

Un lobby descarado, impune, hecho por el dueño de Clarín con el pretexto de que iba con otros empresarios que venden caramelos.


Una asociación empresaria que tiene una historia haciendo lobby…

Y que un buen diario debería controlar, porque maneja varias cuestiones muy importantes para el país pero no: participa para estar desde adentro manejándola y por eso hay una dispersión de algunas de esas empresas.

Es muy lindo lo que ha ocurrido en torno a la Ley de Medios. Aún con la gran frustración que significaría que esta Corte Suprema la patee para más adelante, que es una forma que esta ley no salga. Porque, como dije, esta ley es ahora y cualquiera que diga “quiero estudiarla” está trampeándote en este momento.

El tiempo es un aliado de los monopolios…

Claro, como en la película de El Padrino, si la ves un día hay un momento que el padrino le dice al hijo “si alguien te viene a ofrecer que te reúnas con fulano de tal, ese es el traidor” porque la única manera en que te puede ofrecer un arreglo, una entrevista es que te está queriendo traicionar. Bueno cualquiera que en estos momentos venga y te diga “la ley de medios la tenemos que seguir discutiendo” o “la vamos a resolver más adelante”: ese está traicionando la Ley de Medios y la gran esperanza que esta significa para la sociedad.

*Coordinador General del Club de la Política

"La Ley de Medios trajo alegría y le dio una bandera que no tenía a la juventud"

viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes - J. Cruz.

Yo he dicho a menudo que soy un cazador que escribe"
EL PAÍS publica por primera vez la entrevista que Juan Cruz realizó a Delibes para la Cadena Ser en 1999
JUAN CRUZ - Madrid - 12/03/2010



ESPECIAL Miguel Delibes: El 'inventor' de Castilla |
La caza, el periodismo, su vida familiar, sus pasiones y su forma de ver y entender la literatura y la fama... Miguel Delibes se sinceró con Juan Cruz en una entrevista para la Cadena SER en 1999, en la que también participa su hija Elisa. EL PAÍS la publica íntegra por primera vez.


Muere Miguel Delibes, alma del castellano
"Me cansa pensarme"
La caza: mi punto de vista
En la Arcadia de los santos inocentes
Mi abuelo Miguel
Una despedida sentida y pausada para Miguel Delibes
Los Reyes: "Delibes nos distinguió con su amistad invariable y afecto sincero"

Obituario de Miguel Delibes
VIDEO - A. FRAGUAS / A. FERRERAS / Á. R. DE LA RÚA - 12-03-2010
El escritor vallisoletano ha fallecido a los 89 años de edad - A. FRAGUAS / A. FERRERAS / Á. R. DE LA RÚA


AUDIO - Cadena Ser - 12-03-2010
Documentación SER -
Miguel Delibes

A FONDO
Nacimiento: 17-10-1920 Lugar: Valladolid




La terrible relación de la vida con la muerte nos viene dada desde que nacemos


Yo creo que la pérdida es uno de los móviles del escritor.

He sido fiel a un periódico, a una novia, a unos amigos, a todo con lo que me he sentido bien, a mi pasión periodística, a la caza.

Entre la izquierda y la derecha jodieron España. Entre todos la mataron y ella solo se murió.

La fama no tiene un lugar donde agarrarse que sea realmente positivo.

A mí Madrid me da miedo, porque si Valladolid me parece ya un enorme aparcamiento, Madrid me parece cinco veces ese aparcamiento.

El último conquistador de Madrid por la bravas fue Paco Umbral, se cogió el atillo, la carretera y llegó a Madrid.

No lloro. Me aguanto pero lo siento, tengo un sentimiento hondo pero sin llegar a la lágrima.

Lo que veo el periodismo es que no se mueve, esto del periodismo y de las comunicaciones ha tenido muchos altibajos

Siempre he dicho que soy un hombre sencillo que escribe sencillamente.

Pregunta. ¿Por qué comenzó a leer Miguel Delibes?

Respuesta. Pues realmente creo que el comienzo de las lecturas suele ser fortuito; mi padre tenía dos pequeñas librerías con unos cuantos libros, pocos, que podían llamar mi atención, y entonces empecé a leer. Pero mi furia lectora vino de mi novia. Mi novia sí que era una lectora formidable, y hacía una colección que se llamaba La Universal, unos libros magníficos de calidad y de impresión y que eran muy bonitos.

P. ¿Y recuerda cuál fue el primero?

R. No estoy muy seguro, pero yo creo que leí un libro de las guerras napoleónicas de Chatriand. No estoy seguro porque recuerdo algo de los románticos franceses pero con seguridad no puedo hablar, pero estos fueron de los primeros.

P. Es obvio que la literatura de Delibes ha sido muy importante, pero ¿qué ha sido la literatura, la ajena y la propia, para Delibes?

R. Ha sido una auténtica dedicación. Yo he encontrado en la literatura el refugio que no encontraba tan perfecto en el cine o en el café o en la tertulia o en el juego. La relación de dos se establecía perfectamente entre una persona y un libro.

P. Usted le ha dado a muchísima gente compañía. Sus libros Cinco horas con Mario, Las ratas, La sombra del ciprés es alargada, todos esos libros les han dado compañía, ¿su propósito era darse compañía a sí mismo también?

R. Sí, mi afán al escribir era intentar comunicar a dos personas, emplear la pluma como elemento de comunicación con otros, y creo que esto se establece con una novela o con un poema.

P. Usted ha dicho alguna vez que sus personajes son la prolongación de usted mismo y en algún momento los ve crecer como si fueran personajes verdaderos y existentes. ¿Quiénes son esos personajes? ¿En qué momento usted los ve claros?

R. Yo he dicho a menudo que soy un cazador que escribe. Es decir, que yo tomé contacto con Castilla, con los elementos fundamentales de la Castilla profunda, mediante mis excursiones de cazador y pescador. Entonces aprendí su idioma, a hablar como ellos, y todos mis libros que vinieron detrás se referían a estos personajes, desde el ratero hasta el señor Cayo, que no tenía donde agarrarse en las primeras elecciones... Podemos decir que mi comunicación con el pueblo y mi idioma del pueblo lo aprendí en contacto con estos señores yendo yo a otra cosa distinta.

P. Y probablemente su contacto con la naturaleza le ha dado sabiduría, conocimiento de lo que es la relación de la vida con la muerte. Las cosas que ocurren están relacionadas con la naturaleza, y en los libros suyos siempre hay la creencia de que todo se acaba...

R. Yo creo que la terrible relación de la vida con la muerte nos viene dada desde que nacemos. Tengo la impresión desde chico de que estaba amenazado por la muerte. No de la mía, sino de la muerte de quienes dependía. Yo era un rapaz de 4 o 6 años pero tenía miedo de que me faltaran aquellos que me proporcionaban elementos para vivir, como eran mis padres.

P. ¿Y cómo reaccionó usted ante la evidencia de que eso no sólo era así, sino que se producía...?

R. Pues escribiendo La sombra del ciprés es alargada, una nefasta novela. Una novela mala, pero que tenía buenas intenciones. Quería decir que no nos agarráramos a las cosas de la vida porque eran efímeras, pero realmente yo escribí esta novela tan pronto tuve ocasión de hacerlo, cuando tenía 20 años.

P. La tristeza o la melancolía es la gasolina principal de la escritura...

R. Yo creo que la pérdida es uno de los móviles del escritor. El sentimiento de pérdida, que las cosas no van tan bien ni son siempre crecientes como pensamos, nos da razones para escribir y lamentarnos.

P. Usted ha escrito un libro después de la muerte de su esposa, que ha sido el gran amor de su vida, y luego ha escrito como si en efecto aquel hecho fundamental de su propia biografía le siguiera inspirando. ¿Qué ha sido el amor para usted?

R. Esto es una cuestión tópica, el hablar del amor como compartir creo que es una cosa tópica, el amor se establece desde el momento en que uno cede ante el otro o en que el otro cede ante el uno, de manera que ésta es la fórmula de avenencia que se sigue valorando a través del tiempo, y ésta es la forma en que se puede llegar a los 25 o 50 años de matrimonio, como vemos a menudo entre nosotros.

P. Usted ganó el Nadal siendo bastante joven. ¿Cómo recibió usted el premio?

R. Lo recibí con una gran emoción porque yo sabía que la cena del otorgamiento se celebraba en las Ramblas de Barcelona y yo estaba en Valladolid de periodista en juel Norte de Castilla. Generalmente yo era un hombre vago al levantarme a cortar el teletipo, pero esa noche no me ganó nadie. Yo entraba cada cinco minutos y arrancaba y miraba el teletipo. Hasta que en una de las entradas vi aquello: reunidos en tal restaurante, los miembros del jurado del premio Nadal, han decidido otorgar las últimas votaciones a Manuel Pombo Angulo con seis votos y a Miguel Delibes con seis votos por La sombra del ciprés es alargada. Calro, yo ya entonces no me pude guardar la primicia, y salí a la redacción y dije: "Soy finalista del premio Nadal". Nadie sabía que yo escribía novelas.

Y me dicen: 'No digas historias'. Y les dije, 'Hombre, aquí lo tienes'. Y les entregué la noticia del viejo teletipos, que entonces que sonaban a tractores y entonces ya todo el mundo se puso en movimiento. Había un escritor falangista que había impuesto el ministerio de Franco, no me acuerdo, el Ministerio de Información y Turismo, y el cura que era descendiente de ellos y les preguntó al ministerio. 'No tenemos ni idea de lo que le ocurre al señor Delibes'. Y el cura, ya más lanzado, llamó a Barcelona al restaurante donde se fallaba el premio Nadal: "Oiga, ¿es ahí lo del premio Nadal? ¿Me puede usted decir qué ha sido de Miguel Delibes?". "Ha sido elegido premio Nadal".

Aquello fue la locura. Botellas de vino, no había para champán, y la locura. Pero realmente fue una sorpresa, porque aquello lo sabían mi padre, mi madre y mi mujer, no lo sabía nadie más, de manera que cuando yo dije aquello se empezó a extender una noticia que era ignorada por la ciudad...

P. Miguel, está usted en Sedano, rodeado de algunos nietos, algunos hijos, la nuera, digamos que donde Castilla pierde su nombre, estamos cerca del País Vasco. ¿Qué es este sitio para usted?

R. Pues mira, este sitio primero es mi origen como persona y en segundo lugar mi origen como novio. Quiero decirte que mi abuelo, que era francés, hizo un alto en Molledo, en Santander, al lado de Reinosa y Torrelavega, y allí este hombre se enamoró de una montañesa y se casó. Y entonces ahí vinimos de esa boda, primero tres hijos y luego ocho nietos. Yo era uno de ellos. Pero yo entonces me enamoré de una chica que venía a pasar los veranos aquí a Sedano, pero claro, el trasladarse de Valladolid a Sedano o de Molledo a Sedano no era nada fácil. Pero yo tenía mi bicicleta, una bicicleta que tenía unas ruedas como las de los carros, que pesaba endemoniadamente pero que me valía para desplazarme, y yo vine varias veces a ver a mi novia en esa bicicleta y estuve viviendo en esa bicicleta hasta que salieron las primeras motos, la Montesa o la Vespa un poco más tarde. Y entonces ahorré y me compré una Montesa, y viajábamos los dos en Montesa. La novia era la esposa, y la madre de mis hijos, Ángeles de Castro.

P. ¿Esa fue la primera novia que usted tuvo?

R. Primera y última.

P. Yo había pensado que tenía usted otra novia antes.

R. Yo no era noviero. Era hombre de una sola novia, pero si la novia me hubiera dejado hubiera sido de dos novias. O tres novias.

P. Pero siempre ha sido un hombre fiel.

R. Sí, es evidente, he sido fiel a un periódico, he sido fiel a una novia, he sido fiel a unos amigos, a todo con lo que me he metido. A la pasión periodística, a la caza. Desde chico he sido fiel a todas estas cosas, lo mismo que hacía de chico lo he hecho de mayor. Con mayor perfeccionamiento, con mayor sensibilidad, con mayor mala leche, pero siempre haciendo lo mismo.

P. Usted vivió una época fundamental de la historia del siglo de este país que puso como ejemplo la posibilidad de que dos hermanos se pudieran matar, y usted dijo una vez que el amor y la violencia son las dos vías más frecuentes en el trato con los niños. Usted como niño vio aquella violencia sobre este país.

R. Yo lo que sé es que a los niños se les sonríe o se les da un sopapo. Es un trato amor/odio muy frecuente, ni un odio muy fuerte ni un amor tampoco demasiado demostrado, pero si no le estás dando un capón le estás acariciando, las cosas de los niños te ponen nervioso o te divierten, y yo he crecido siempre rodeado de niños, primero de ocho hermanos, luego de siete hijos y luego de 18 nietos, de modo que mi problemática con los niños no ha existido.

P. Y, ¿cómo era aquel niño, Miguel?

R. Era un niño melancólico, triste, no me gustaba nada ir al colegio, era al mismo tiempo muy callado. Nunca dije que no me gustara ir al colegio, me aguantaba e iba al colegio, sobre todo, después de las vacaciones de Navidad, era una cosa tan tremenda que me daban ganas de llorar aunque no llorase. Fui, estudié regularmente, saqué los cursos regularmente, uno por año, y me planté a los 15 años todavía con los pantalones cortos en el final de bachiller para empezar con una carrera. Pero tenía que empezar una carrera y con pantalón corto. Y Franco debió de pensar que era muy joven para entrar en la Universidad y abrió la Guerra Civil, entonces ya no pude soñar con hacer carrera. Las universidades se cerraron, yo no tenía edad para ir a la guerra. La guerra duró más de lo que uno pensaba, y ya cuando me vi que cumplía los 17, con otro montón de amigos hicimos una solicitud para irnos a la marina, antes de que nos llamaran y nos enviaran a infantería o a la Legión. En fin, a un destino mas problemático y difícil y peligroso, y nos fuimos al mar. Allí murió uno, allí cayó enfermo y murió otro, y los demás volvimos a Valladolid y nos encontramos con una situación difícil, con una situación de total censura.

P. ¿Y qué aprendió usted como ser humano de la Guerra Civil?

R. Lo que ya sabía, que en las guerra no gana nadie, pierden todos. Y si la guerra es civil, la pérdida es más fuerte que la de cualquiera otra guerra.

P. ¿Ese hecho acentuó su melancolía como ciudadano?

R. Eso me familiarizó con la muerte. En fin, se fue agravando lo que ya era de por si bastante grave.

P. Debió de ser difícil para una persona honesta vivir bajo el fascismo.

R. No, si más que el fascismo, lo que era difícil allí era tener familia que estaba convencida de que el otro lado era la verdad, y con otro grupo con el que estaba convencido de que la verdad estaba de su lado; más que el nombre de fascismo, comunismo, rompió las familias por completo. Unas familias se rompían, otros morían en el Alcázar de Toledo, era el final más triste que uno podía imaginar para aquella guerra, iniciada como en broma en el norte de África.

P. Manuel Rivas me dio una preguntas para usted y una de ellas se refería a una pregunta que también hace Vargas Llosa referida a Perú en Conversación en la Catedral. ¿En que momento se jodió España?

R. Yo creo que se jodió mucho tiempo antes. Yo no tenía edad para juzgar en el momento en que se jodió España, pero sí que la jodieron entre unos y entre otros. No hay la disculpa de decir no fue la derecha o no fue la izquierda, entre los dos jodieron España. Entre todos la mataron y ella sola se murió.

P. Y ahora, ¿cómo está de salud España?

R. Bueno, yo creo que está más asentada España de lo que estuvo nunca. Hoy me da la impresión de que hemos aprendido los dos, las izquierdas y la derecha, y que vamos entrando en una fase de estabilización, y aquellos mandos de los caciques de los pueblos y de los jerarcas políticos parece que se han terminado.

P. En sus correrías en pos del amor a Sedano y todos estos lugares donde iba a usted en bicicleta, parecía que iba a ser ciclista, y en algún momento hasta futbolista en el Sedano.

R. Pero futbolista lo fui siempre desde pequeñito y yo era un estilista y me partían la cara y no daba una. Una vez desafiamos en Valladolid los del periódico a los del circo Feijoo, y había dos chinos que eran unos cabrones. Yo llevaba la pelota, el chino me entró, no sé cómo entró ni cómo me puso la pierna, pero salí dando volteretas y caí medio muerto y ¡mi novia en la tribuna viéndome! Fue una de las grandes vergüenzas de mi vida. Fue un martirio chino vergonzoso, porque yo pensaba que al chino aquel que no tenía media guarra, yo pensaba que le iba a hacer rodar por el suelo y quitarle la pelota, y fue todo lo contrario. No sólo me quitó la pelota, sino que me hizo volar por los aires, cosa que era más difícil porque pesaba más que él y allí yo veía la tribuna y veía las risitas. Un desastre.

P. ¿Cómo es la vida cotidiana de Miguel Delibes?

Respuesta de su hija Elisa. Corriente. Hombre, yo creo que él quisiera que fuera más corriente, como antes de la operación, porque ahora pasamos más tiempo con él. Yo no sabía cómo era antes, porque no estábamos juntos tanto tiempo. Escribe menos, y lo demás, comemos juntos, cenamos juntos y paseamos juntos.

P. Le han regalado un termómetro.

R. Yo no, el de la caja de ahorros, porque tiene dinerito, es el que tiene, porque le encantan los termómetros. Entra a una habitación derecho al termómetro, ya cuando sube de 23 se deprime tanto... Le gustan mucho los termómetros.

P. Miguel, ¿qué marcan los termómetros?

R. Los grados, la temperaturas son el alma del hombre. Una temperatura para una vallisoletano que pase de 23 dentro de casa es una barbaridad, y que pase de 30 fuera de casa también es una barbaridad, mientras que unas temperaturas que no lleguen a 20 y pocos es suficiente para estar en casa. Resulta que en cada habitación de la casa hay una temperatura distinta, hay que tener termómetros en todas las habitaciones de la casa para saber a qué carta quedarse.

P. Tu padre, Miguel, le dijo una vez a Manu Leguineche que la fama era peor que una cabronada. ¿Cómo se ha defendido él de la fama?

Respuesta de su hija Elisa. Pues lo mejor que ha podido, pero desde luego sí que debía ser una cabronada, porque mi hermana la pequeña decía: "Yo no quiero ser famosa". Le parecía lo más horrible, porque si no te gusta realmente es horrible. Entonces se ha defendido a base de su secretaria, y de decir no, llamen de cuatro a seis y de cuatro a seis tampoco. El otro día me preguntaba si en la lista de no concede hay inauguración de bodegas; pues no, pero ahora lo ponemos, de colegios sí que hay, de inauguración de calles, tampoco. Le decía a muchos que no, pero luego se quedaba mal. Queda mal con unos y otros.

P. ¿Y cómo ve usted la fama de los otros?

R. Un desastre completo. Lo de la fama que despierta la curiosidad y el morbo de la gente me parece una verdadera desdicha. Por ejemplo, el Premio Nobel, que tiene una desventaja bestial que es el dedicar un año o dos años a recibir a periodistas del mundo entero, a inventar respuestas para todo y a fastidiarte. La fama no tiene un lugar donde agarrarse que sea realmente positivo.

P. ¿Y cómo ha vivido usted su relación con los numerosos lectores que ha tenido?, ¿le perturba, le resulta gratificante?

R. Yo me quedo conforme con una doble actitud, el ir a dar una conferencia cada cierto tiempo a una ciudad en la que me consta que había admiradores y después con la firma de libros en Madrid en mayo. Con esto me daba por satisfecho. En Valladolid no había nada que hacer, nada que firmar, de manera que había unas cuantas condiciones pequeñas de las que no podías escabullirte. Pero bueno, tampoco esto me gustaba, no había más que bobadas, y se presentó una vez un tío en una caseta del Retiro, con un perro negro, y me dijo que se lo firmara a él y al perro, y se lo firme a él. A la media hora vuelve y me dice: 'No le ha firmado usted al perro'. Yo ya no me acordaba, a qué perro, al mío, y yo 'que los perros no saben leer', 'pero se lo leo yo y a mí me entiende'. ¡Pues fírmeselo usted, mi letra no la va a entender¡. Total, que acabamos riñendo, la gente protestando, y se fue al barrio de Salamanca otra vez.

P. ¿Cómo es la vida cotidiana en su relación con los lectores de Miguel Delibes?

Responde la hija. Responde él a mano, contesta todas las cartas. Algunas que son más complicadas se las paso a máquina, pero él contesta todas las cartas. Las abre, y luego me las pasa a mí.

P. Y supongo que lo que dijo antes de su mala leche, no responde a la realidad,

R. Es una persona muy amable...

P. Miguel, ¿cómo ha vivido usted la insistencia que ha tenido Madrid sobre su persona? Le hicieron académico, usted fue allí con un cargamento de palabras que eran casi todas referidas a pájaros, y Dámaso Alonso le hizo algún reproche por ello. Luego, José Ortega Spottorno le propuso que dirigiera EL PAÍS, usted no dirigió EL PAÍS y además casi no va a la Academia... ¿Qué es Madrid para usted?

R. Para mí es la ciudad del miedo. A mí Madrid me da miedo, porque si Valladolid me parece ya un enorme aparcamiento, Madrid me parece cinco veces ese aparcamiento, irresistible. Pero claro, se ha presentado cuando surgía la posibilidad de marcharme a Madrid, con mi mujer, con mis hijos, cuando quedó vacante mi cátedra de Derecho Mercantil en Empresariales. Aquello duró poco, la vacilación, porque mi mujer dijo que ella no se iba, pues mira, me has quitado la palabra de la boca, y no nos fuimos. Y luego el momento más peligroso fue cuando ella desapareció y me vino a proponer el viaje a Madrid Ortega Spottorno. Me dijo que tenía a mi disposición una redacción, un despacho magnífico, y que había alquilado un monte para que yo fuera a cazar los domingos y que se había preocupado de todo pero venía para ver si necesitaba alguna cosa más; y yo le dije: "Mira, José, yo para irme a Madrid a dirigir EL PAÍS, lo que necesito es tiempo para pensarlo, porque así de buenas a primeras... Yo necesito, tengo que cambiar de vida al morir mi mujer, pero no creo que la razón o la forma de cambiar de vida en lo sucesivo sea viviendo en Madrid".

Volvió por allí y se lo dije. Mira, José, no cuentes conmigo. Hay muy buenos periodistas en España. No, hombre, hay muchos, pero EL PAÍS hay que dirigirlo con temple. Total, que le dije que no me iba a Madrid, porque tenía un peligro, me iba a Madrid, me encontraba encajonado en Madrid, me encontraba vendido en Madrid, pero no tenía salida de Madrid ni con el monte, y entonces me retiré, seguí en El Norte de Castilla. Luego había alguna otra posibilidad, pero nunca, es más, los que se habían hecho periodistas conmigo, como eran Umbral y Leguineche, y el cura Martín Descalzo, y en lugar de estar a gusto en Madrid, se iban de Madrid, uno a Guadalajara, el cura a su pueblo. Total, era tan asqueroso aquello, que José Luis Martín Descalzo se murió. Yo creo que el último conquistador de Madrid por las bravas fue Paco Umbral, se cogió el atillo, la carretera y llegó a Madrid; como se conquistaba Madrid antaño. Yo se lo digo a Paco, ya no hace falta hacer todo lo que hiciste. Lo bonito es ser el último que lo hizo. Hoy no tienes más que irte a por un premio, ganarlo y en Madrid ya están hablando de ti y tú no te has movido de Valladolid. Que sí, que tienes razón.

P. Hemos convocado a Gustavo Martín Garzo para hacernos una pregunta, y nos ha mandado una sobre la presencia continuada en sus obras de los animales y de la pérdida que se produce en la actualidad...

R. Realmente es una reflexión muy triste, porque esto de los animales no solo es grave, sino que también es incierto, no sabemos por dónde va a salir. La lectura del prólogo de Ortega y Gasset al libro del Conde de Yepes es de una sabiduría magnífica, pero entonces Ortega escribió allá por el año 40 que a medida que el campo español se domestica, la caza iría desapareciendo. Pero yo veía que las perdices aumentaban, las liebres y los conejos. Pero ha pasado el tiempo y lo que Ortega vaticinó en una parte se va cumpliendo y las perdices van desapareciendo y las tenemos que fabricar en incubadoras, aquella perdiz viva, silvestre, agresiva que teníamos en los montes y que las paría la tierra, la paren hoy las incubadoras; lo mismo con los faisanes, las codornices. A cambio, ¿qué ha pasado aquí? Pues ha pasado una cosa que Ortega no se imaginó, que es que en Castilla, el granero de España, resulta que a pesar de la domesticación y del arado y del tractor, empiezan a multiplicarse los jabalíes, los corzos, los lobos. Hoy día está organizada la vida y la caza en España, de forma que haya una temporada para cazar, rebecos, lobos... De manera que quien puede asegurar qué va a ser de estos animales, se van a imponer los animales grandes sobre los pequeños... Yo no lo sé, lo lo que sé es que la perdiz se ha hecho de corcho, de plástico y uno compra la perdiz, la siembra en el monte de un amigo, y a cazar perdices.

P. ¿Usted recuerda cuál fue el cierre, el momento en el que su periódico le emocionó más como periodista?

R. Yo sería un hipócrita si lo negara, fue cuando di la noticia del Nadal. Ese fue el cierre más emotivo.

P. ¿Cómo es usted emocionado? ¿Llora?

R. No, no lloro. Me aguanto pero lo siento, tengo un sentimiento hondo pero sin llegar a la lágrima.

P. ¿No ha llorado nunca?

R. No, yo no lo recuerdo. Sí, recuerdo. Lloré varias veces cuando murió mi mujer, pero lloré a solas.

P. Dicen las personas sentimentales que las lágrimas a veces van por dentro...

R. Sí, no cabe duda. Las lágrimas van por dentro.

P. ¿Cómo ve el periodismo ahora?

R. Yo lo que veo en el periodismo es que no se mueve, esto del periodismo y de las comunicaciones ha tenido muchos altibajos, la gente dijo cuando nació la radio, el periodismo se había acabado, que la radio era lo que triunfaba. Siguieron conviviendo la radio y el periodismo y aparece la televisión, menudo invento. Hay un tío fumándose un pitillo en Washington y te echa el humo en Madrid. Luego resultó que este invento tampoco mataba a la radio aunque el humo lo veíamos, de manera que tanto el periodismo como la radio como la televisión no han muerto, como el cine tampoco ha matado a la televisión, ni la televisión ha matado al cine, aunque tengan también sus puntos de contacto.

P. ¿Y cuáles serían los defectos del periodista contemporáneo?

R. Bueno, hay un afán por el morbo, verdad de sacar las cosas de quicio, concretamente de cosas que yo haya vivido, pues el cambiar los títulos, por dar un título distinto al que usted ha querido poner, por ejemplo. Una vez hablamos de la Guerra Civil, en una revista que no me acuerdo, yo no soy muy rencoroso, y después hablamos de las perdices y hablamos de si no me daba compasión matar pájaros. Hombre, a veces sí, a veces, no; entonces el titular fue 'Miguel Delibes está cansado o le da compasión'. Primero hablaba de que Miguel Delibes estuvo en la Guerra Civil, "hoy se arrepiente de la sangre que ha vertido", como si yo hubiera ido por el frente matándole con un tiro en la nuca. Y ante eso no tiene uno defensa, no puedo salir a discutir si estaba arrepentido de la perdiz que había matado o si estaba arrepentido de los soldados que había matado.

P. Dice usted que no es rencoroso...

R. Creo que no.

P. ¿Qué se tiene que tener dentro para no guardar rencor?

R. Que es aburrido... Yo siempre he dicho que soy un hombre sencillo que escribe sencillamente.



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lunes, 8 de marzo de 2010

Eduardo Sacheri

Eduardo Sacheri: "Mis personajes se complejizaron con la mirada de Campanella"
El autor de la novela sobre la que se basó El secreto de sus ojos dice que sabe que su escritura es cinematográfica aunque nunca escribió pensando en la pantalla grande. Y que la llegada de su historia a mucha gente le resulta algo "extraordinario".
Por: Matías Repar
Fotos Videos EL SECRETO DE SUS OJOS, la nueva película de Campanella, con Ricardo Darín, Guillermo Francella, Pablo Rago y Soledad Villamil.
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DEL LIBRO A LA PANTALLA. La novela la imaginé en términos estrictamente literarios. En varias ocasiones, me han dicho que mi narrativa es muy cinematográfica, pero desconozco las razones", explica un pudoroso Sacheri.
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"¿Y si este es el mejor final para su libro? Chaparro acaba de terminar de contar su segundo encuentro con Morales en el copetín de Plaza Once. Ayer. Y siente la tentación de culminar aquí la historia que esta contando. Ha sudado a mares para conducir su relato hasta este sitio. ¿Porque no darse por contento? Ha contado el crimen, la pesquisa y el hallazgo. El malo esta preso y el bueno esta vengado. ¿Porque no concluir con este final feliz y ya?" El párrafo, se lee a la mitad de "La pregunta de sus ojos", la novela que Eduardo Sacheri (Buenos Aires, 1967) publicó en 2005. Antes, sus relatos cortos sobre fútbol ("Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol", "Te conozco, Mendizábal y otros cuentos" y "Lo raro empezó después"), retomaban la tradición de Soriano, Cortázar, Benedetti y Fontanarrosa, captando la atención de Juan José Campanella. El director, terminaba El Hijo de la Novia y quería llevar alguno a la pantalla grande, pero Luna de Avellaneda se puso en el camino, y la historia del profesor y licenciado en Historia, que ejerce la docencia universitaria y secundaria, ya era otra: Un prosecretario en un juzgado de instrucción, se jubila para ser escritor. La causa que treinta años atrás llegaba a su despacho -por el homicidio de una chica-, se reabre como su primera novela, en la cual intenta cerrar un amor secreto que lo obsesiona, tanto, que hasta cree entender la mente del homicida. Campanella y Sacheri trabajaron juntos en la adaptación, y el resultado fue el guión de El Secreto de sus ojos, el film que se estrenó el pasado 13 de agosto, amenazando marcar otro antes y después en la historia que hoy es reeditada a partir del éxito de la película.

–¿Escribió la novela pensando en términos cinematográficos? ¿Consideraba la posibilidad de que se convierta en película?
–No. La novela la imaginé en términos estrictamente literarios. En varias ocasiones hemos conversado con gente de cine que comenta, como una característica de mi narrativa, el hecho de ser muy cinematográfica, pero desconozco las razones y los alcances de esa caracterización.

–Es muy común que un autor no quede conforme con la versión cinematográfica de su obra. ¿Seria su caso si no hubiera trabajado junto al director en el guion? ¿Como vivió todo ese proceso?
–Fue algo largo y laborioso. Con Juan estuvimos más de un año escribiendo y reescribiendo. No fue un trabajo fácil porque se trata de convertir un lenguaje en otro, ni más ni menos. Y en esa adaptación hay cambios imprescindibles. De todas maneras, trabajar con Campanella fue muy provechoso para mí. No solo por lo que aprendí, sino por la enorme sencillez que le puso a ese trabajo. Discutimos, acordamos, polemizamos, y en ningún momento sacó el ancho de espadas de tirarme sobre la mesa su prestigio y su trayectoria.

–De sus relatos cortos en torno al fútbol, a esta novela policial ¿que elementos de su narrativa permanecen intactos y cuales se han modificado?
–Supongo que a lo largo de los libros que llevo publicados, hasta ahora cuatro libros de cuentos y dos novelas -la otra es "Araoz y la verdad"- de uno a otro hay modificaciones, cambios, acentos que se van corriendo de un lado a otro. Claro que escribir una novela presenta dificultades propias, y si tuviese que sintetizarlas diría que no es lo mismo mantener la tensión narrativa a lo largo de diez o quince páginas, que en trescientas. Y si tengo que buscar una continuidad, creo que es la exploración de la cotidianidad de los personajes. Y que el desafío literario sea rastrear lo que hay de excepcional en esas vidas comunes.

–Respecto a la trama, usted dijo que mas que un policial, se trata de una "reflexión sobre el castigo". ¿ Podría haber adquirido esa perspectiva sin la experiencia de haber trabajado durante varios años en un juzgado?
–No quiero abundar demasiado en cosas que tienen que ver con las vueltas de rosca que tiene la propia trama de la novela y de la película, pero es cierto que la historia que contamos trasciende la estructura básica de un policial. Incluye otras cosas, se mete en otros registros. En cuanto al ámbito judicial, que sirve de marco a la historia, soy consciente de que lo obtuve de mis años como empleado de un Juzgado. De otro modo me hubiese sido muy difícil recrear esa atmósfera, sus tipos humanos, sus ritos.

–El género policial evolucionó hacia formas más complejas, que involucran a la descripción de la sociedad en general, sus partes más oscuras, y los tipos de personas que prosperan en esos ambientes. ¿Como articula esa noción en su novela con la idea del castigo?
–Creo que a nuestra sociedad le cuesta bastante convivir con la noción de la ley. En general, más allá de períodos históricos o de ámbitos de aplicación, o de no aplicación de la ley. Pero no sé, y ese no sé es casi un eufemismo de mi descreimiento, sospecho, si somos un pueblo dispuesto a acatar la ley, a respetarla por encima de nuestros deseos y conveniencias personales. Te lo ejemplifico con algo: el comportamiento vial de los argentinos. Vernos manejar en la calle y en las rutas me resulta deprimente. El grado de indolencia, de egoísmo criminal que ponemos en práctica me hace concluir en esta idea funesta de que muchos argentinos parecemos dispuestos a considerarnos por encima de toda forma de ley. En otras palabras, a sentirnos muy por encima de nuestro prójimo.

–Usted dijo en una entrevista reciente que en la Argentina la literatura esta alejada de la gente. ¿De que modo cree que esa brecha aumenta o disminuye?
–No querría ser tan concluyente. No soy quién para hablar de "la" literatura. Sí creo que existen ciertas simplificaciones abusivas que tienden a asociar la sencillez con la masividad ramplona y la complejidad con el verdadero espíritu del arte más genuino. Me limito a descreer de esas asociaciones. Creo que la complejidad de la literatura debería radicar sobre todo en la multiplicidad de contactos que le permita al lector. Contactos con otras lecturas, con su propia interioridad, con los otros. En ocasiones me parece advertir que, para algunos, la forma más loable de la complejidad es el hermetismo. Un autor que se contempla el ombligo y un lector condenado a esa contemplación del ombligo ajeno. Seré imperdonablemente profano, pero no me satisface esa concepción. Ni como autor ni como lector.

–Varios de sus relatos fueron incluidos en programas de promoción de lectura del Ministerio de Educación y se distribuían, entre otros espacios, en canchas de fútbol. Su idea de que hoy el autor debe ir detrás del lector, se presenta novedosa y hasta necesaria ¿Que lo llevo a esa conclusión?
–Más allá de mi labor como escritor, cuatro mañanas a la semana sigo siendo profesor de historia en escuelas secundarias. No soy quién, ni es este el espacio, para diagnosticar los múltiples problemas que aquejan a la educación en nuestro país. De lo que sí estoy seguro es de que en nuestras escuelas se lee poco. Ojo, se lee poco en las escuelas porque los docentes leen poco, del mismo modo que los médicos leen poco, los policías leen poco, los bancarios leen poco y los pilotos aeronáuticos leen poco. Es decir, leemos poco. Décadas atrás fuimos uno de los países más lectores de América Latina. Hoy por hoy, la lectura parece una práctica trasnochada y a contramano. Sin embargo, los que todavía la cultivamos sabemos que es hermosa e irreemplazable. ¿Cómo hacer para que quienes hoy no leen mañana lean? La única respuesta que se me ocurre es compartir. Compartir la práctica para contagiar el amor. Y los libros tienen que salir al cruce de la gente donde sea. En las salas de espera, en los vagones del subte o en las canchas. Por supuesto que también en las aulas. Pero no sólo en ellas. Vuelvo a decirlo, el amor se aprende. Y con la lectura, del mismo modo que con el amor, mejor se ejecuta cuanto más se practica.

–Si el éxito de la película se traduce en las ventas del libro, podríamos decir que el cine es otro medio para promover la lectura. ¿Que siente con todo lo que esta ocurriendo en torno a su historia?
– Es una sensación rara, extraordinaria, en el sentido más genuino de esa palabra. Porque sale absolutamente de las situaciones cotidianas. Que esos personajes que uno pensó tiempo atrás en la soledad de su propio trabajo, y que después se hicieron más complejos al incorporarles la mirada de Juan, ahora cobren vida en imágenes y sonidos, y que en pocos días miles y miles de personas tomen contacto con ellos y los incorporen a sus propias vidas... no sé, es una experiencia muy difícil de expresar en palabras.

martes, 9 de febrero de 2010

ENTREVISTA: JOSEP COROMINAS i BUSQUETA Gran maestro de la masonería española
"España tiene una deuda con la masonería por la brutal represión franquista"
JUAN G. BEDOYA - Madrid - 11/03/2003




¡Masones!
Han sufrido una larga noche de persecuciones y desprestigios, que no acabaron hasta mayo de 1979, cuando los jueces de la Audiencia Nacional echaron abajo una lamentable resolución ministerial negándoles la legalización. Hoy son pocos -apenas 2.000-, pero celebran asambleas anuales a la luz del día, convocan conferencias de prensa y se prodigan en Internet. Sus máximos dirigentes se reunieron el pasado fin de semana en Jerez (Cádiz) representando a 127 logias de toda España y convocados por Josep Corominas i Busqueta (Terrassa, Barcelona, 1939), el gran maestro de la Gran Logia de España.


Una lenta recuperación

Josep Corominas i Busqueta- TEJEDERAS

La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
"Somos el único grupo represaliado que no ha sido tenido en cuenta en la democracia"
Psiquiatra en el hospital Clínico de Barcelona y profesor titular de la Facultad de Medicina, Corominas tiene a sus espaldas una larga carrera política como concejal de Terrassa y diputado al Congreso en sustitución del ex ministro Ernest Lluch, más tarde asesinado por ETA. Militante socialista desde 1975, actualmente preside el Consell de la Federación del Vallés Oest del PSC y es coordinador de la Comisión Federal de Sanidad del PSOE. Es miembro de la Gran Logia de España desde 1981 y su gran maestro desde mayo de 2002.

Pregunta. En 1975, poco antes de morir, el dictador Franco todavía exhibió desde su famoso balcón de la Plaza de Oriente el espantajo del contubernio judeo-masónico. ¿Qué hicieron para que les odiase tanto el general? ¿Es verdad que la inquina vino porque se le rechazó como miembro de una logia?

Respuesta. Parece que sí. Y que influyeron, también, los problemas con su padre y su hermano Ramón, que sí eran masones. La suya fue una relación amor-odio, incluso escribió un libro sobre la masonería, en contra, claro. Pero hay motivos más profundos. El golpe de Estado de Franco contra la República iba contra los valores esenciales de la masonería: la libertad, la igualdad, la fraternidad, la ilustración, la cultura. Por eso la masonería fue destruida por el franquismo con un ensañamiento tan brutal, que llevó a muchos hermanos ante el tribunal de represión de la masonería y el comunismo. Muchos fueron condenados a muerte y otro muchos sufrieron años y años de cárcel, y fueron desposeídos de sus bienes.

P. ¿No han reclamado, como Gran Logia, una reparación del Estado, o la devolución de los locales donde estaban las logias, como han hecho los partidos políticos y los sindicatos?

R. Reparaciones económicas o restitución del patrimonio no ha habido, y es difícil reclamar porque la mayoría de los templos estaban a nombre de particulares, como ocurre en muchos casos con el patrimonio de la UGT o el PSOE. Pero tampoco ha habido voluntad. Y creo que ya es el momento de una reparación moral. Se ha hecho por parte del Parlamento de Cataluña, y es hora de que el Parlamento español haga lo mismo. La sociedad española tiene una deuda con la masonería por la brutal represión franquista y debe reparar el enorme daño que le ha sido causado de forma tan injustificada.

P. ¿Cuántos masones fueron asesinados por la dictadura? ¿Tienen ustedes un inventario de los bienes incautados? ¿Cómo se pueden medir las consecuencias de la represión?

R. Es muy difícil. Hay datos, pero incluso para los partidos no ha sido fácil documentar sus peticiones de reparación, sobre todo cuando no hay suficiente voluntad política de reparar el daño moral causado. Pero, eso sí: tenemos derecho a proclamar que la masonería es el único grupo represaliado por el franquismo que no ha sido tenido en cuenta en la democracia. Todavía ahora, no hace mucho, el PP como partido ha votado en el Parlamento de la Comunidad Valenciana en contra de una reparación.

P. Llama la atención que en 1979, cuatro años después de la muerte del sangriento dictador, el Ministerio del Interior les negara a ustedes la legalización. Por cierto, el cardenal Joseph Ratzinger, primer policía doctrinal del Vaticano, ha dicho no hace mucho que ser masón es pecado. ¿Qué le parece?

R. Eso lo dice Ratzinger, no la Iglesia católica. Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia católica ha modificado sus planteamientos y nuestra Obediencia no tiene ningún problema con ella. De hecho, muchos masones son católicos practicantes o practican otras religiones cristianas, sin conflicto alguno.

P. Otra situación llamativa es la equiparación de masonería y comunismo por la propaganda de la dictadura. Stalin debió partirse de risa, porque tampoco él se quedó corto persiguiéndoles.

R. Claro. La masonería es incompatible con todo Estado totalitario, tanto de derechas como de izquierdas. Hitler, Stalin y Franco son un ejemplo y los tres persiguieron con saña a la masonería. Pero, además, Franco necesitaba, en su obsesión, buscar muchos enemigos exteriores para justificar aquel terrible ensañamiento brutal con que perseguía todo lo que significase libertad y modernidad. A los dictadores no les interesa nada el hombre libre. Ni el pensamiento libre.

P. En la Cuba de Fidel Castro la masonería tiene mucha presencia. Y de muy antiguo.

R. Es una excepción. Y, sí, tiene que ver con la historia. José Martí, el gran líder de la independencia cubana, gran poeta y pensador, era masón, y también la mayoría de los combatientes que estuvieron con Fidel en el Gramma, luchando por la revolución. La Gran Logia de Cuba acaba de celebrar el 150 aniversario del nacimiento de Martí.

P. Los fundadores de los Estados Unidos -Washington, Benjamín Franklin-, y buena parte de sus mejores presidentes -Lincoln, los Roosevelt- fueron proclamados masones. ¿Qué le dirían a Bush para apaciguarle los afanes de guerra?

R. Difícil. Es un dogmático. Es un fundamentalista. No le iría mal a Estados Unidos, no nos iría mal a todos, que Bush fuera masón, porque es un escándalo un presidente así en un país en cuyos billetes de dólar aparecen tantos símbolos masónicos.

P. Hace unos pocos meses se presentó en Madrid la Gran Logia Femenina de España y se subrayó que en la logia de la que usted es gran maestro no se admite a mujeres. ¿Por qué?

R. Para ser admitido como masón se precisa ser libre y de buenas costumbres. Todo el mundo que goce de esas condiciones puede ser admitido en la masonería. Lo que sucede es que existen distintas formas de trabajar entre nosotros. Aquellos que prefieren hacerlo de forma homogénea, hombres solos, mujeres solas, y aquellos que prefieren de forma mixta. Cada uno se adscribe a la Obediencia que mejor se adapta a sus intereses. Por eso nos parece muy adecuado que se esté constituyendo en estos momentos la Gran Logia Femenina de España. Lo importante es el trabajo regular y el perfeccionamiento individual.


Una lenta recuperación
Acusada de todos los males y perseguida con saña, la masonería española ha levantado cabeza con gran dificultad, rodeada de toda clase de prejuicios. Pero hubo un tiempo en que fue numerosa y muy poderosa. Sólo en la primera legislatura de la II República se sentaron en las Cortes 135 diputados del Grande Oriente y 16 de la Gran Logia, o sea, 151 sobre 470 parlamentarios. Con mucho, la minoría más numerosa, la "superminoría masónica" se la llamó entonces.

Con alguna razón se dijo que la República fue en gran medida una operación masónica. Masones fueron seis presidentes del Consejo de Ministros (Azaña, Casares, Martínez Barrio, Portela, Samper y Lerroux), 20 ministros y 14 subsecretarios. Y masones eran 21 generales, entre ellos Cabanellas. Así que el golpe de Estado militar de 1936 pretendió, también, un desnucamiento radical de la masonería, en paralelo con la eliminación de los partidos políticos que la sostuvieron.

sábado, 14 de noviembre de 2009

wislawa szymborska

■ La premio Nobel de Literatura 1996 cumple 85 años este miércoles

Szymborska necesita “tiempo para callar, pues la poesía surge del silencio”
■ No soy una institución cultural, dijo la escritora polaca en una de sus escasas entrevistas

■ Después de una vigilia de tres años, prepara nuevo poemario para publicarse a finales de año

Dpa


Wislawa Szymborska y sus nuevos poemas en gestación
Varsovia, 30 de junio. En su 85 aniversario la poeta polaca Wislawa Szymborska persiste en ser fiel al principio de evitar la opinión pública a toda costa.

No sería “propio de ella” celebrar ese día “a lo grande”, dijo Michal Rusinek, secretario de la tímida Premio Nobel de Literatura 1996, días antes del cumpleaños, el jueves 2 de julio.

Cuando la escritora, quien vive retirada en Cracovia, recibió a principios de junio una alta distinción del Ministerio de Cultura polaco, la ceremonia tuvo lugar –por expreso deseo de la galardonada– casi en secreto, sin despliegue de cámaras.

“No soy una institución cultural”, dijo Szymborska, quien nació en 1923 cerca de Poznan, en una de las escasas entrevistas que ha concedido.

La poeta argumentó que no puede estar continuamente mostrándose y “hablando de las ocho de la mañana hasta la noche, hablando, hablando, hablando”. Añadió que necesita “tiempo para callar, pues la poesía surge del silencio”.

Y ese silencio artístico es el que la poeta precisa especialmente ahora, ya que a finales de 2008 publicará nuevo poemario, tras una pausa de tres años. Rusinek dijo que ya están preperados 15 o 16 poemas para el libro, pero el resto están en gestación.

Éste sería el primer libro de poemas desde que en 2005 se publicó Dos puntos. En 2002, Szymborska publicó su poemario Instante. En opinión de críticos polacos, con estas publicaciones justificaba la concesión del Nobel. Ambos libros desataron elogios entusiastas y, además, registraron muy buenas cifras de ventas. La razón de su éxito se debe, según la crítica, a un idioma sin artificios y a una independencia ajena a corrientes artísticas.

Desde 1931 la poeta vive en la capital cultural de Cracovia, donde estudió literatura y sociología. Su primera publicación en el suplemento de un diario data de 1945.

Su primer libro de poemas, Por eso vivimos, apareció en Cracovia en 1952 y se correspondía con la forma literaria de entender el “realismo socialista”, lo que algunos críticos todavía le reprochan.

Interés por la política

Tras la muerte de Stalin y de la tormenta política de 1956, el talento de Szymborska se pudo desplegar por completo en el libro publicado en 1957, Llamada a Yeti. Le siguió Sal (1962), por el que se alzó como una de las poetas más destacadas de Polonia, junto a Tadeusz Rozewicz y Zbigniew Herbert.
La distancia que ella mantiene con los medios no debe confundirse, sin embargo, con la falta de interés por cuestiones políticas o sociales.

Szymborska creó una fundación para marginados sociales y cuando no hace mucho las fuerzas conservadoras nacionalistas que arroparon a los gemelos Kaczynski quisieron acusar de confidente a Lech Walesa, la escritora firmó una dura carta de protesta junto a reconocidos artistas.








Entrevista con Wislawa Szymborska
El amor, origen de la poesía
La poeta polaca, premio Nobel de Literatura en 1996, habla de la ironía, que le permite mantener una distancia crítica respecto de sus textos, y recuerda con humor a algunos de sus enamorados de infancia. Además, se publican dos de sus poemas inéditos en castellano
Noticias de Suplemento Cultura: anterior | siguiente Domingo 25 de enero de 2004 |
Foto: AP
Wislawa Szymborska (Kornik, 1923) vive en un departamento en Cracovia y trabaja todos los días en sus poemas. Se le concedió el Premio Nobel, al que entre risas llama "la catástrofe", en 1996. En España se acaba de distribuir una antología muy amplia de sus poemas, Poesía no completa (FCE), en traducción de Abel A. Murcia Soriano y Gerardo Beltrán, quienes también volcaron al castellano esta conversación.

--¿Tiene alguna fórmula mágica para escribir?

--Sé lo que quiero escribir, pero no siempre me sale. Trabajo constantemente en los poemas. Hay algunos poemas que surgen de forma espontánea... (Es mi secreto: no voy a decir nunca cuáles salen con facilidad y cuáles salen con esfuerzo.) Pero no siempre salen de forma espontánea.

--¿Y cómo es la Szymborska que narra sus poemas?

--Creo que cada poema lo escriben dos personas. Hay una persona que es la que siente las cosas, la que las experimenta, la que piensa. Y otra persona, que está detrás de mí y dice: "¿No estarás exagerando?, ¿qué va a entender el lector de lo que estás escribiendo? y, además, ¿para qué le sirve?" Ese yo irónico está siempre, pero si desaparece escribiré muy malos poemas... ¡Y si desaparezco yo, también serán malos! [Risas].

--Utiliza un lenguaje muy especial.
--Mi lengua es una lengua viva. Utilizo frases hechas, lengua coloquial, juegos de palabras, que no necesariamente funcionan en otras lenguas... La suerte de los poetas en el exterior depende de los traductores.

--¿Hablamos de los temas de su poesía?

--Todos mis poemas nacen del amor. Diría incluso que todos los poemas nacen del amor; incluso aquéllos que transmiten el mal tienen en el fondo una forma de amor hacia el mundo. Estoy totalmente convencida... Y si no es así, lo siento por esos poetas.

--¿Y el odio?
--Tengo un poema sobre el odio, que es verdaderamente un sentimiento del siglo XX, el más fuerte, el que encuentra más seguidores. Y eso es algo horrible. Quizá en algún momento fue necesario pero ahora el odio es un sentimiento horrible. Aunque parece más fácil que un loco propague sus ideas con los nuevos medios. Antes, alguien llegaba y se subía a un cajón en una plaza y se ponía a hablar con un megáfono... Todo era más pequeño.

--En sus poemas aparecen muchos animales.

--No imagino la poesía sin los seres que nos acompañan en la vida: los animales, las plantas... e incluso las piedras. Mi animal preferido es el mono. Me encantó un libro de Jane Goodall, A través de la ventana: treinta años estudiando a los chimpancés, en el que cuenta su investigación en Tanzania con los primates y con los chimpancés. No los estudió como un grupo, sino como individuos. Estuvo años siguiéndolos de uno en uno, investigando cada animal en concreto y descubrió que uno era individualista, otra era una mala madre, otra era muy cariñosa, otro era muy travieso... Se trataba de una forma de estudiar a los animales desde una perspectiva totalmente diferente. No me imagino otro enfoque distinto al del análisis individual. Todos somos un poco diferentes. El hombre se somete a diversas ideas de grupo y no siempre es bueno.

--También aparecen muchos sueños en sus poemas.

--Escribo de la realidad y los sueños son una parte de la realidad.

--Además de escribir poemas, está haciendo collages.

--Son un juego. Hoy veo muy clara la diferencia entre la forma de hacer literatura y la forma de hacer arte. La escritura requiere soledad, aislamiento, trabajo y cansancio. He visto a pintores trabajando mientras hablaban, riéndose, rodeados de gente, y eso es imposible para un escritor. Necesito tiempo y que nadie me moleste. Mis collages son un juego, para que la gente los disfrute. Son mi forma de descansar. Me canso mucho escribiendo.

--Pero sigue escribiendo sin parar.
--Aún estoy viva, para extrañeza de algunos y también para la mía. Y soy escéptica ante la poesía, incluso ante la mía.

--Por eso utiliza tanto el humor.

--Mi poesía, como la vida, es una moneda: tiene una parte trágica y una parte cómica.

--Y una parte cósmica.
--Recuerdo una anécdota de Filipovich, un fabuloso escritor que supera la prueba del tiempo: cuando el hombre llegó a la Luna, mucha gente en Cracovia estaba asombrada. Filipovich estaba pescando y trataba de ver el acontecimiento con prismáticos. [Risas]. Una vez, caminando por los alrededores de Cracovia con Filipovich, nos paramos a identificar estrellas, y cuando nos dimos vuelta, había un enorme grupo de gente a nuestro alrededor; tanta, que al día siguiente la prensa publicó que se había producido el avistamiento de un ovni. Una información que nunca fue desmentida. Espero que eso hiciera feliz a alguien. Escribí un poema en el que decía que no hay que mandar bromistas al Cosmos.

--Le fascina el espacio, pero realmente se ha movido muy poco.

--No sé si es por mi signo zodiacal --cáncer--, pero no me gusta viajar. Nací un día después (y muchos años después) que Proust, que escribió doscientas páginas para decir cómo se preparaba para ir a la playa. No me gusta viajar, pero me gusta volver.

--¿Es cierto que estudió español?
--Hace mucho tiempo iba a unas clases de español. No me acuerdo de nada, pero la estructura de la lengua todavía la controlo. Leíamos fragmentos de El Quijote. Nos daba clase un profesor que no sé si se esmeraba mucho, porque se preparaba la clase el día anterior, pero tenía unos discos maravillosos con música española: canciones populares estupendas. Soy admiradora del Goya luminoso, el de los retratos, el de los tapices, el de las escenas costumbristas y el de las majas. Y he corregido a Velázquez en uno de mis collages: he sacado a una de las meninas al aire libre.

--Hablaba antes del amor. ¿Le puedo preguntar algo de los suyos?

--Le contaré algunas historias de mi infancia. A los doce años me enamoré perdidamente del novio de mi hermana, que no me hacía ningún caso. Un día me vendé la cabeza y él dijo: "¿Qué le ha pasado a eso?" Años más tarde lo volví a ver y me pregunté cómo podía haberme enamorado. No era nada interesante. También había otro chico. Me seguía. Era tan tímido que no me dirigía la palabra. Me escribía cartas. En una de ellas, donde me arreglaba toda la vida --"por ti surcaré los mares, subiré a la cumbre más alta..."--, decía al final: "Estaré mañana bajo tu ventana si no llueve". [Risas]

--Leer también es una forma de acabar con las formas puras.

--Leo todo el tiempo. Muchos libros de divulgación científica y de antropología, de zoología. Leo a Brodsky, con el que tenía mucha afinidad. Pero como no quiero olvidarme de nadie sólo voy a decir que leo a Rilke. Con él comenzó mi fascinación por la poesía.

Por Félix Romeo