sábado, 23 de abril de 2011

Montxo Armendáriz

ENTREVISTA: Montxo Armendáriz
"Conservo una marcada conciencia de clase"


JESÚS RUIZ MANTILLA 17/04/2011



Cineasta de plena solvencia y conciencia social, Montxo Armendáriz vuelve a meter el dedo en la llaga con 'No tengas miedo', un retrato crudo de los abusos a menores.

Este navarro con rizos enlanados tiene cierto aire de profeta. Lo que ocurre es que a ese aire se unen sus razones objetivas y su ojo certero a la hora de colocar a través del cine debates que se aproximan como una tormenta a nuestras vidas, asuntos cruciales de nuestro tiempo. Cuando el problema de la inmigración era una leve sospecha en España, Montxo Armendáriz lo colocó antes que nadie sobre la mesa en Las cartas de Alou; cuando la herida supurante sobre la memoria histórica andaba en pañales tras la última oleada, él rodó Silencio roto; cuando el nihilismo juvenil balbuceaba, retrató la generación anterior al botellón en Historias del Kronen...
También firmó una obra maestra que viajó a Hollywood titulada Secretos del corazón y ahora se ha atrevido a reflejar un asunto durísimo como el de los abusos a menores en No tengas miedo.

* El chico que arreglaba televisores

Montxo Armendáriz Barris

A FONDO

Nacimiento:
1949

Lugar:
Olleta


"Navarra es un reflejo de los extremos. La cuna de Euskadi y los carlistas"

"Los casos más graves de violación se dan en los colegios y en las casas"

Para Armendáriz, el cine es entretenimiento y arma social. No ha renunciado a esa visión desde una conciencia de clase y un fuerte apego a la identidad que ya se observó en Tasio, su primera obra. Hijo único de una familia obrera, niño trasto e inquieto, creció rodeado de tabúes.
Quizá por eso las películas de Armendáriz son análisis profundos de la sociedad en varios planos y a varias escalas que conviven entre sí forjando telas de araña como la de Secretos del corazón. En ellas se entrecruza lo oculto con lo palpable, lo visible con lo invisible, sin saber con certeza qué es lo más real o lo que nos afecta más profundamente.

En No tengas miedo, esta convivencia que lucha a fondo entre sus contradicciones se atrae y se repele. Alcanza una cima y sitúa el debate en un punto admirable, sin prejuicios, con elegancia supina, con delicadeza, pero crudamente, como solo lo puede hacer un maestro acompañado de tres actores muy valientes para encarnar sus papeles como son Lluís Homar, Belén Rueda y Michelle Jenner.

Hombre discreto, alejado de los focos pero solvente y amante de su oficio, Armendáriz camina sin alterarse por el panorama del cine español sin enganche al Twitter ni a los focos, sin obsesiones delirantes de estilo y bebiendo de la fuente de la vida y la calle con la sed de los creadores honestos, arriesgándose siempre y sin renunciar a plantear temas espinosos sobre la pantalla.

Ya sé que a usted, como a Orson Welles, no hay cosa que le resulte más ridícula que hablar de sus películas, pero esta nueva obra suya necesita ser bien explicada porque el tema de los abusos es absolutamente tabú. ¿Cómo se atrevió?

Por dos razones: por el descubrimiento del asunto a través de psicólogos, psiquiatras. Accedí por medio de ellos a las secuelas físicas y psicológicas que aportan una gran riqueza dramática para construir una historia. Creo que el cine es un arma fundamental para mostrar ante nuestros ojos problemas sociales que necesitan ser abordados. Más en un tema del que nadie quiere hablar, que nadie quiere reconocer ni afrontar. Por eso el cine puede resultar útil para dar una señal de alarma y abordarlo.

Pero es que en este asunto se trata de mostrar sin mostrar, de ser elegante y no explícito, narrar desde el punto de vista del tabú, con supuestos, entredichos, miradas, la sugerencia de lo oscuro.

Era el mayor riesgo de la película. Traté de rodarla formalmente de forma natural, sin artificio, en planos secuencia para que viéramos bien lo que ocurre dentro de la protagonista, para que nada altere objetivamente lo que apreciamos en su interior. La clave no era la historia en sí, existen muchísimas, desgraciadamente. La clave era encontrar el punto de vista, la mirada apropiada que narrara el horror en que viven estas personas, cómo estos hechos destrozan vidas...

Para siempre...

Para siempre. Se trataba de enfrentarse a todo ello sin caer en el morbo, ni en otro montón de circunstancias que acompañan. Eso es lo que me atrae del cine. Buscas una historia que te seduzca y después descubres algo que enlaza con el cine directamente. En todas las personas que conocía veía historias de supervivientes, gentes que luchan contra la adversidad de un destino absolutamente injusto y que perseveran en el afán de buscar una vida digna.

Fíjese que en ese drama íntimo y callado, usted aplica un discurso propio de revolución social. Y es que el abuso, la injusticia más dura, suele ser la que se vive de puertas para dentro. ¿Qué cree?

Los abusos son el meollo de una enfermedad social. Un abuso siempre existe en situaciones de poder y sumisión. Lo más triste es que sea un menor y dentro de una familia. Pero esos casos particulares no escapan a lo que ocurre en las sociedades. Aunque las consecuencias personales son terribles: el dominio, el sometimiento de los más débiles, no ser dueño de tu propio cuerpo con todas las secuelas de extrañeza que quedan hasta destrozar vidas en todos los niveles.

Ahí se derrumban todas las categorías morales y de las sociedades avanzadas. Por mucho que se construya el progreso, la sofisticación, el abuso ocurre y responde a los instintos más primarios. ¿Por qué?

Nadie puede huir de sus demonios, por muy desarrollada que esté la sociedad. En España se rehúye el tema, la gente no quiere ni oír hablar.

Ese es uno de los mayores riesgos de la película a priori, que a nadie le va a apetecer entrar al cine. ¿Cómo les convencerá?

Es que yo creo que el cine tiene esa misión social de la que hablaba Renoir. Él decía que no le interesaban las películas perfectas, sino aquellas que sirven para tender puentes con el conocimiento humano. En una sociedad como la que nos encontramos es fundamental que el cine, aparte de divertir y entretener, sirva para estas cosas. Pero a mí me interesaba narrar esta historia en positivo, como una lucha de superación personal, transmitir que se puede salir del pozo, pero que para eso antes hay que reconocerlo y enfrentarlo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que una victoria vital para estas personas es un pequeño paso, una pequeña decisión. Las dimensiones del éxito para ellos son microscópicas vistas desde una situación normal.

Mudarse, tomar una pequeña decisión, resulta algo asombroso. Son gente que pelea con un desgaste mayor que otras.

Resulta muy consecuente con su cine por otros aspectos. No solo por esa superación de adversidades, también por los múltiples planos de la realidad, los secretos, lo oculto.

Eso me interesaba mucho. Está en todas mis películas. Pero es que es común a la condición humana: la apariencia y los mundos internos de los que no somos conscientes, pero que resultan responsables de pulsiones y actos fundamentales en nuestra vida.

En eso, 'Secretos del corazón' era una película autobiográfica, pero para esta ¿qué ha conocido alrededor suyo ahora para llevarle a contar una historia tan terrible?

Dos cosas, el valor y el coraje de enfrentarse cada día a construir una nueva vida, un destino digno frente a un pasado del que no eres responsable. Eso me animó a hacerlo, pero es que mientras me metía, al hablarlo, me topé con una gran cantidad de gente incluso cercana que ha sufrido abusos. Al tocar el tema, confiesan.

Este país es poco dado a remover. Pasa con el tema de abusos en el ámbito de los colegios religiosos. En Irlanda, Alemania, México, hay plataformas; aquí apenas existen, y no será por falta de casos.

Somos proclives a no remover cosas que duelen o poner en evidencia asuntos que no nos gusta sacar a la luz.

¿Y así va pudriéndose más y más todo?

Cierto. Los mayores casos se dan en el ambiente familiar y en el educativo, las violaciones fortuitas son menos comunes y eso concita el apoyo general de las familias. Es en los colegios y las casas donde se dan los problemas graves, y las víctimas desarrollan un sentido de culpa atroz porque no se atreven a denunciar. Creen que levantarán sospechas, como aquel cura que dijo que iban provocando. ¿En qué cabeza cabe? Solo en mentes enfermas.

¿Existe la mala conciencia de las víctimas en mayor grado que la de los agresores?

Es un asunto peliagudo. Ahí entran tópicos y prejuicios que debí apartar al escribir la historia. Quien abusa debe ser juzgado y condenado. Pero no solo en eso termina la valoración que debe hacerse. La gran mayoría de los abusadores han sido víctimas y, por tanto, necesitan ayuda psicológica para superar su problema.

En eso ha sido admirable la valentía de los actores al elegir sus personajes, sobre todo en el caso de Lluís Homar y Belén Rueda, padre y madre de la niña abusada. No sabría decirle quién de los dos es peor, ¿quien actúa o quien no quiere ver?

Los dos. Ambos son partícipes de un mismo hecho. Una como encubridora y otro como agresor. En el caso de los actores, es cierto, no son los papeles que les van a proporcionar cariño y admiración del público, pero pone de manifiesto su gran profesionalidad. Ser conscientes de la necesidad de hacer una película así y de que debe haber intérpretes que los encarnen.

¿Cómo les convenció? Por dinero no sería. ¿Retándoles a salir a la plaza? Les costaría aceptar.

A la primera dijeron que sí. Lluís, nada más leer el guión. Era mi primera opción. Belén Rueda se incorporó después. Leyó el guión, vino a verme y me dijo: "Quiero que me expliques por qué quieres hacer esta película. Se lo expliqué y la convencí.

¿Y a Michelle Jenner, la hija, le dijo en qué se metía?

En las pruebas no les doy texto de la película, les doy otras cosas en las que haya situaciones similares. Hizo una prueba estupenda y al pasarle el guion se quedó un poco asustada. Me tendrás que ayudar, me dijo. Por supuesto... Debía empezar a ensayar dos meses antes y a preparar con víctimas, psicólogos, libros y películas todo.

¿Qué le recomendó ver?

Bastantes películas, desde Repulsión, de Polanski, hasta Celebración, de Tomas Winterberg; La zona oscura, de Tim Roth; Speak...

Al repasar su filmografía es difícil encontrar algo malo. De 'Tasio' a 'Obaba', pasando por 'Las cartas de Alou', 'Historias del Kronen', 'Silencio roto' o 'Secretos del corazón', no hay patinazos. Y todo eso con discreción. ¿Qué necesita el cine español para no meterse en tantos berenjenales y dedicarse sencillamente a hacer buenas películas?

Pues dedicarnos a trabajar y dejarse de parafernalia y pasarelas. Todo depende del concepto que uno tenga del cine. Yo, como Marcel Carné, encuentro que cada vez hay más personas que viven del cine y no para el cine. Se me quedó muy grabado aquello. Y añadía que cada vez se hacían más películas, pero él veía menos cine. Me preocupo de aquello que debo hacer y nada más. También de la taquilla, no soy alguien con vocación de hacer cine para uno mismo; es más, uno de nuestros mayores problemas son los extremos.

¿En qué sentido?

Pues que existe por un lado el cine comercial, puro y duro, y por otro, el cine para ir a los festivales, al margen y a espaldas de circuitos comerciales. Ese margen intermedio donde yo me movía, el que sirve para divertir y entretener, pero al tiempo para reflejar la sociedad en la que vivimos, cada vez tiene menos espacio. Puede que sea un síntoma de nuestra sociedad, del blanco y negro, de la polarización general de las cosas.

¿Para eso no es aconsejable pensar en el bien colectivo y huir del egocentrismo creador?

Claro.

Es que en el cine español se da mucho el ego desbocado, no solo para defender las películas propias, sino para meterse en todos los saraos. ¿No haría falta más templanza y menos 'twitteros'? Peter Bogdanovich lo decía de una manera muy simple: antes de empezar a rodar una película se preguntaba para qué serviría.

Yo me lo pregunto, sin lugar a dudas. La gente se extraña de que tarde tanto. Para mí resulta muy difícil sacar las cosas adelante. Primero es complicado encontrar algo que te seduzca, que te interese, artística y socialmente, y luego debes ser consciente de que eres capaz de hacerlo. Además debes hallar financiación adecuada, no hay inversión privada que proporcione los medios.

De acuerdo, eso desde el punto de vista práctico, pero desde el punto de vista de la ética creadora también se echa en falta esa honradez, esa crudeza de planteamiento, si se quiere.

Pero es que eso es reflejo de la sociedad en que vivimos. Repetimos lo que ocurre a nuestro alrededor. Nadie pregunta cómo has conseguido no sé qué, sino cuánto has conseguido. Lo único que vale es conseguir, tener, ser famoso. Eso no es prioritario del cine. Ocurre en nuestro mundo, pero no es importante. ¿Cuántos constructores se preguntan si es necesario levantar más casas?

Ya, pero a un constructor no le vas a pedir ética creativa.

Yo ahí discrepo. El arte es todo aquello bien hecho que sirve para vivir o entender la vida mejor. En ese sentido, aunque sean cosas distintas, cada oficio tiene su parte artística y ética.

¿No será que hablamos de lo artesanal en ese caso?

Bien, lo artesanal, pero debe existir porque si no se centra uno en el trabajo bien hecho, la sociedad se desgaja, se parte. Tienes razón, obviamente lo artístico es todo aquello que trasciende una base artesanal, pero ese supuesto artesanal es muy importante, fundamental, para que todo funcione.

Usted antes de entrar en el cine tuvo su pasado en la electrónica. ¿De ahí le viene su apego a lo más terrenal?

Antes del cine hice varias cosas, una de ellas dar clase de electrónica.

¿Era un 'manitas'?

Pues sí, reparaba televisores, montaba juegos de luces psicodélicas en fiestas, me ocupaba de ordenadores y de las primeras sistematizaciones que aparecieron en diversos oficios. Eso me dio un contacto con el mundo real y algo que me ha servido luego para relativizar este mundo: mantener los pies en el suelo. El conocimiento técnico y científico de cómo ocurren las cosas y las relaciones personales. Eso me ha servido para no dejarme subyugar por las luces ni el glamour. Es ficticio, una parte de nuestra profesión que no conduce a nada.

¿Estar en la vida más que en el cine? A muchos es que se les va la olla con eso, ¿no?

Bueno, bueno. Terrible. Yo soy una persona más pragmática, más práctica. Examino pros y contras, pero eso no es ni bueno ni malo, muchas veces se convierte en un inconveniente. A veces me gustaría ser mucho menos pragmático y más loco, más aventurero, para acometer cosas que no salen de otra forma.

Y ese sentido práctico ¿de dónde le viene?

De la educación que me dieron mis padres. Vengo de una familia obrera, pero fui hijo único. Mis hermanos murieron.

¿Cómo ocurrió aquello?

Eran mayores que yo. Murieron muy pequeños, uno creo que nació muerto, era un tema que no se podía tocar.

¿Esos secretos del corazón?

De la familia, aunque no fue muy traumático para mí. Lo notaba sobre todo porque estaba muy protegido, demasiado mimado para que no me ocurriera nada. Eran secretos que siempre me han interesado después, en lo cotidiano. Pero en medio de eso me dieron una educación absolutamente práctica, por qué, para qué y qué efectos producen las cosas que haces antes de meterte en ellas. Luchar por buscarse el currusco les hacía plantearse cada paso. Yo, aun así, les comenté un día que quería hacer cine. Tenía 14 años, me miraron extrañadísimos y me convencieron de que no lo hiciera, que antes me dedicara a algo más seguro, de ahí lo de la electrónica, pero siempre tuve el gusanillo.

¿Desde cuándo?

Desde pequeño, cuando me metía programas dobles y triples varias veces. Me hacía ver y conocer mundos ajenos. Yo no conocí el mar hasta que tuve 12 años. Y eso lo veía en el cine.

¿Qué tipo de cine?

Todo, el cine negro, los musicales, las películas del Oeste. Pero también recuerdo lo que me marcó Roma, città aperta en un pase semiclandestino porque descubrí que existía un tipo de cine que contaba los sufrimientos y adversidades de gente con la que yo me identificaba.

Pero en Pamplona, en aquella época y en una ciudad alejada del meollo del cine, cuesta imaginar cómo un chaval de su edad tuviera tan claro que quería dedicarse a ello.

No tenía idea de cómo podía ser ese mundo. Pero a los 14 años, con el primer dinero que gané me compré una cámara de fotos, después un super 8 y leía revistas. Tenía un conocimiento muy vago de lo que podía ser aquello, muy academicista. Sabía qué era el montaje, el revelado, desconocía lo que podía ser la puesta en escena y la planificación, pero iba aprendiendo.

O sea, que era usted un jovencito aplicado.

Bueno, no tanto. Era muy malo.

¿De verdad?

Sí, de hecho, en el pueblo, mis padres se tuvieron que ir porque no hacía más que darles disgustos.

¿Cómo?

Pues un día dejé a todo el pueblo sin luz.

¿Usted, el futuro electrónico?

Pues sí, no había caído. Olleta no tenía ni luz ni carretera entonces, cuando yo tenía unos cuatro años pusieron luz eléctrica. Había un cacharro en la pared que se encendía y se hacía la luz. Me contaron que el invento venía de una caseta en el monte, que era el transformador. Me fui para allá con mis amigos y nos pusimos a tirar piedras y hierros a ver si reaccionaba. Hasta que uno hizo ¡zas!, dio un petardazo y se quedó todo el pueblo a oscuras. Iban diciendo: ¡Ha sido Ramonín! Porque yo era Ramonín. Eran cosas de esas. Me decían mucho: ¡Mala hierba nunca muere!

¿Y a qué pensaba que se referían?

Pues no lo sabía y se lo preguntaba a mi madre. Entendía que era un insulto por la forma que me lo decían. Hasta que me di cuenta de que se referían a que era el menor de todos mis hermanos y que eso de alguna manera marcaba.

¡Qué maledicencia la de la gente!

Bueno, en un pueblo sin luz, ni agua, en los años cincuenta...

Suelen decir los mayores que tiempos pasados fueron mejores, pero aquel país era para regalárselo.

El progreso es bueno para la condición humana, depende de cómo se utilizan los avances.

¿Pero no cree que ahora los españoles tienen mejor voluntad, más nobles intenciones?

Ahí soy más escéptico. Yo creo que el desarrollo y el progreso han dado mejores posibilidades a los listillos. Hoy se domina y se sojuzga más sofisticadamente, de una manera aparentemente democrática por medio del consumo, del mercado. Todo está mediatizado en torno a una serie de poderes que controlan eso. Las sociedades tienen su parte buena y mala. Antes estábamos aislados en lugares reducidos y las tensiones explotaban, pero no sé si era mejor o peor en ciertos aspectos.

Llegó después a estar en la cárcel, ¿conserva conciencia clara de sus orígenes?

Conservo una marcada conciencia de clase. Me metieron en la cárcel porque estaba en las comisiones de barrios y con la muerte de Puig Antich se hicieron unas octavillas. Yo tenía el enlace. Cuando me detuvieron a mí desapareció media Pamplona y dedujeron: "Éste es importante". Me inflaron a leches y me rompieron dos costillas.

Pegaban bien entonces.

Sí, pegaban bien, no consiguieron nada, pero me pedían cinco años. Estuve 40 días en la cárcel y luego llegó la amnistía. También tuvimos suerte porque conmigo detuvieron al hijo de un general y nos beneficiamos todos los que estábamos en el sumario.

Así que aquella Pamplona donde campaba el Opus con sus ministros colocados en el Gobierno de Franco también era un nido de rojos liderados por usted.

Sin lugar a dudas.

Qué curiosa Navarra. ¿Cómo es? Defínamela, si se atreve.

Es una provincia en la que se dan todos los extremos. Es el germen de Euskadi y las guerras carlistas al tiempo. Un reflejo previo de tensiones generales. No es extraño que fuera la comunidad en la que se escindió el PP en UPN, que sea la pieza de cambio con las campañas de ETA, esas cosas.

¿Pero para usted es más Euskadi que España o al revés?

Yo puedo hablar por mí, yo me siento vasco, lo cual no quiere decir que otros no lo hagan así y lo respeto totalmente. Pero es una sociedad en la que se da esta dicotomía en todos los ámbitos.
El chico que arreglaba televisores

Montxo Armendáriz (Olleta, Navarra, 1949) nació en el seno de una familia obrera en plena posguerra. Antes de dedicarse al cine fue profesor del Instituto Politécnico de Pamplona, donde enseñaba electrónica, un oficio que había desempeñado él antes.

Su carrera como director de cine comenzó en 1984 con Tasio. A partir de ahí ha dirigido un total de siete largometrajes y documentales, como Escenario móvil y La guerrilla de la memoria, junto a Javier Corcuera. Su película Secretos del corazón fue candidata a los premios Oscar, y tiene dos Goyas como guionista de Historias del Kronen y Las cartas de Alou. Además, en 1998 ganó el Premio Nacional de Cinematografía por toda su carrera, que hasta entonces no comprendía sus dos últimas películas: Obaba y No tengas miedo, que se estrena el próximo 29 de abril.

miércoles, 20 de abril de 2011

Leer es una fortuna. La certeza de que nunca vas a estar solo.

Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) ha desarrollado gran parte de su carrera periodística en Radio Nacional y Televisión Española y ha obtenido, entre otros, los premios Ícaro, Montecarlo y Nacional de periodismo Miguel Delibes.

Colabora habitualmente en el suplemento literario del diario ABC, en la revista Muy Interesante donde tiene una página dedicada al lenguaje, y en diversas publicaciones culturales.

Ha publicado casi una decena de libros, entre ellos: La tienda de palabras (1999), 39 escritores y medio (2006), Tocar los libros (2010) , Las bibliotecas perdidas (2008), y 44 escritores de la literatura universal (2009)

En la actualidad trabaja en distintos proyectos de difusión cultural.

* ¿Eres lector desde siempre o te has ido convenciendo por el camino? ¿Tienes alguna imagen lectora de tu infancia querecuerdes como si fuera hoy?

La verdad es que soy bastante intrépido con los recuerdos; los invento a menudo. Así que mi memoria es poco fiable. Pero sí me recuerdo de pequeño en la cama con sarampión o fiebre, y con un libro.

Mis primeros recuerdos de lectura tienen que ver -es curioso- con las enfermedades infantiles: con el vicks vaporub y la aspirina con azúcar, la tos, los estornudos, y una papelería que había cerca de mi casa donde comprábamos los cuadernos, las gomas y algún libro de aquella colección de clásicos Bruguera que tenía los rostros de los protagonistas en el lomo.


* ¿Qué género literario prefieres leer?

Me gusta la novela, el ensayo, las biografías, la poesía… Depende del día. Y a veces de la mañana, o de la tarde. Te diría que leo de todo y de una manera bastante caótica y desordenada. Lo normal.


* ¿Recuerdas algún libro o autor que te impresionara de manera especial?

Hay muchos libros que me han impresionado. Me impresionó, de adolescente, la lectura de Sábato, por ejemplo Sobre héroes y tumbas, o de Camus o de Kafka. También de García Márquez, Cien años de soledad. Me gustaba también mucho Cortázar, sus cuentos, y aquellos libritos que hizo llenos de imágenes y textos provocadores: Último round, La vuelta al día en ochenta mundos… En su momento Auster, Kapuscinski, Ibargüengoitia y Coetze, Desgracia, que recuerdo como un deslumbramiento.


* ¿Algún libro que hayas leído últimamente y que nos quieras recomendar?

Me resisto a recomendar libros sin conocer a la persona a la que van a ir destinados, porque siempre es un riesgo. Últimamente me ha gustado mucho Correr, de Echenoz, y Hommer y Langley, de Doctorow. La historia de aquellos dos hermanos que acumulaban objetos inservibles: papeles, ropa, máquinas –llegaron a tener un Ford del modelo T- en una inmensa casa de la Quinta Avenida neoyorquina donde vivían sin luz ni agua.

Pero los dos libros que más he recomendado y prestado son Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez y El olvido que seremos, de Héctor Abad Fanciolince. Con éstos no creo que haya posibilidad de equivocarse.


* Imagínate que conoces a una persona que no tiene el hábito de la lectura. ¿Cómo le animarías a que leyera? ¿Qué títulos le aconsejarías?

Qué difícil… La verdad es que no soy nada talibán con la lectura. Creo que leer no te hace ser mejor persona. Depende de lo que leas. Y cómo. Pero leer es una fortuna. La certeza de que nunca vas a estar solo.

A mí, hay veces que me arregla el día un libro. Aunque hay días, también, que te lo arregla una llamada, una carta, una cerveza… No sé si convencería a alguien con argumentos tan endebles.


* Tu blog se llama El Don de la impaciencia. ¿Por qué cosas sientes tú impaciencia? ¿Se siente impaciencia en la literatura?

Me divirtió el nombre porque de siempre ha habido una reivindicación de la paciencia como valor personal. Te dicen que hay que saber esperar, ser paciente, no dejarse llevar por los impulsos… Y sí, lo cierto es que soy un impaciente en muchas cosas: en la literatura y en la vida.


* Eres usuario y defensor de las bibliotecas. Sabrás que por la dichosa crisis, algunas bibliotecas se están cerrando. Si estuviera en tu mano, ¿qué harías o qué no harías por las bibliotecas?

No sabía, la verdad, que estuvieran cerrando bibliotecas por la crisis. De hecho, lo lógico sería pensar lo contrario, que los lectores acudirían más a las bibliotecas en tiempos de crisis. Pero me parece tremendo que no haya bibliotecas, o que haya que pagar por sacar un libro. Hace años firmé un manifiesto donde se pedía que se mantuviera la gratuidad del préstamo de libros, y me encontré muy a gusto allí en la lista con José Luis Sampedro o Carlo Frabetti, entre otros muchos escritores que reivindicaban el valor de las bibliotecas.


* Eres, además, un gran fotógrafo. ¿Cómo explicarías la relación existente entre la literatura y la fotografía? ¿Una imagen vale más que mil palabras?

No creo que una imagen valga mil palabras, ni quinientas, ni trescientas cincuenta. Creo que es una batalla un poco artificial ésta de la imagen y el texto. Parece ser que si escribes tienes que aborrecer el mundo de la imagen, y viceversa. A mí me gusta hacer fotos –no estoy nada convencido de ser un gran fotógrafo, ni siquiera mediano-, y me gusta escribir. Son dos maneras de contar las cosas absolutamente compatibles y, si me apuras, complementarias.


* También practicas el tiro al arco. Al elegir el título de tus libros, ¿aciertas en la diana a la primera, tensas la espalda, fallas varias veces antes del certero…?

Lo de ser arquero es una de mis actividades estelares. Hace unas semanas he estado en Cuenca visitando colegios en los que hablaba de periodismo a niños de primaria –una fantástica experiencia- y a menudo lo que más les interesaba de lo que hago –libros, conferencias, reportajes, cursos- era el tiro con arco.

Lo cierto es que tirar con arco es una de mis excentricidades confesables favoritas. Pero no, nunca acierto a la primera con mis títulos. Y siempre me cuesta muchísimo dar con uno que me guste. Soy peor tirador de títulos que tirador con arco. Y con el arco no paso de ser un principiante…


* Tienes libros publicados donde nos hablas largo y tendido sobre bibliotecas particulares y algunas manías y anécdotas de escritores. Nosotros, los lectores, los leemos. Mira que somos fisgones, ¿eh?

Creo que la curiosidad es algo consustancial al ser humano. Ver a los demás y reconocerse en ellos, o ver lo que nos diferencia. Hay que ser un poco cotilla, desde luego, para ser periodista. Y para ser escritor también. Así que tengo una doble coartada.


* ¿Por qué en los medios de comunicación no hay espacio o el que hay es mínimo para los escritores, la creación, los poetas, el mundo editorial? ¿Tema de audiencias?

No sabría decirte. Lo cierto es que hay una obsesión, bastante absurda, por las audiencias. Si no tienes diez mil lectores eres un fracaso. O un veinte por ciento de cuota de pantalla en televisión. Y es ridículo. Nunca me ha obsesionado si me lee mucha gente o poca. Puestos a elegir, prefiero tener muchos lectores, pero no hasta el punto de que ese sea el único objetivo, sobre cualquier otro, a la hora de escribir un libro.Y aquí pueden jugar un papel muy importante las nuevas tecnologías: blogs, páginas web, redes sociales donde se hable de libros y lectores y que sirvan para esas pequeñas audiencias de las que no se ocupan los medios tradicionales.


* Tienes página web, blog, te mueves por las redes sociales… ¿De qué manera han modificado las nuevas tecnologías tu ámbito profesional?

Sí, tengo de todo. Página web, correo electrónico, blog, ordenador portátil, cámara digital, ipod… Lo compenso escribiendo con estilográfica, leyendo en papel y mandando cartas por correo postal.

Hay una parte de la tecnología que tiene que ver con la fascinación del propio hecho tecnológico y que, a mi modo de ver, no sirve para nada. Y otra parte de la tecnología que nos hace la vida más fácil, que nos facilita la comunicación, el trabajo… Yo soy de los que buscan en la tecnología que me resuelva problemas. Pero el gran cambio tiene que ver con la pasividad, los lectores ya no tienen por qué ser pasivos, sino que pueden participar, opinar, intervenir, o convertirse ellos mismos en fuentes informativas a través de un blog. Y eso me parece interesante.


* ¿Para cuándo nuevo libro?

De momento van a salir dos. Uno en junio, publicado por Fórcola, que todavía no sé cómo se titulará pero que estará dedicado al Cortázar lector. Sus libros están en la Fundación Juan March, en Madrid, y he tenido ocasión de ver sus manías lectoras: cómo anotaba los libros, los subrayaba, los marcaba… Creo que da una imagen muy original, e inédita, de Cortázar y su relación con los libros. El otro saldrá en otoño y lo publicará Siruela. Este sí tiene título, Donde se guardan los libros, y es un recorrido por veinte bibliotecas de escritores: Vargas Llosa, Javier Marías, Clara Janés, Fernando Savater, Soledad Puértolas, Gamoneda… Para este libro, además del texto, he hecho más de un centenar de fotografías. Una curiosa experiencia.

Y en octubre saldrá la edición italiana de Tocar los libros, con un prólogo de Umberto Eco. Un inesperado honor.

Agradecemos a Jesús Marchamalo su cercanía, su amabilidad y su tiempo. Ha sido un gran cómplice.

viernes, 8 de abril de 2011

Eduardo Anguita

Eduardo Anguita (52)
"He vivido muchas vidas"
Ex guerrillero y escritor prolífico, estuvo preso y fundó un Hogar para chicos de la calle. Cárcel, muerte, conquistas y paternidad.


Su historia está llena de agujeros, de esos agujeros que no se tapan jamás con nada. Ex guerrillero del ERP y preso durante casi 11 años, Eduardo Anguita tuvo que empezar, literalmente, de nuevo. Su madre fue secuestrada en los años negros de la dictadura y nunca más la volvió a ver. Su ex esposa corrió la misma suerte, pero pudo contarla. Este hombre que supo parirse a sí mismo estudió Comunicación Social, escribió libros y fundó un Hogar para chicos de la calle con el dinero que recibió por la desaparición de su madre.
Noticias: ¿Por qué se metió en la guerrilla?
Eduardo Anguita: Recuerdo un largo tránsito antes del día de la decisión. Estudié en el Nacional Buenos Aires y a los 14 años, desde el Centro de Estudiantes pedimos un minuto de silencio por los estudiantes muertos en Corrientes, en mayo del ‘69. Los celadores habían amenazado con sancionarnos. Lo hicieron con uno de mi división y yo salí segundo, tomé la posta. Después empecé a estudiar marxismo y un buen día con un amigo cruzamos al Uruguay a comprar libros que acá estaban prohibidos. Los entramos clandestinamente, al estilo de dos pibes atorrantes de 17 años: cambiamos las etiquetas de la aduana al equipaje todavía no revisado. Y, junto con eso, nos reunimos con un compañero del club donde jugábamos al rugby y ahí decidimos que teníamos que hacer la lucha armada, aunque no éramos tipos de armas tomar. Y empecé en ese momento, a fines del año 70.
Noticias: A 30 años de aquello, ¿cuál es la autocrítica?
Anguita: Lo interesante es que las sociedades encaren la autocrítica. Lo más importante de esos años fue la militancia: integrarme a una cosa colectiva, poner la mirada en los que menos tenían… El problema de hoy es que uno está muy imbuido de mentalidades individualistas, yo mismo me siento atravesado por la individualidad. Hubo una masacre de los participamos de esa lucha y la sociedad quedó bastante dividida; me parece que el salto abrupto de Malvinas a la democracia dejó de lado a quienes fuimos protagonistas de esos años. La autocrítica de los militantes de Uruguay, por ejemplo, fue ir a tomar mate a los barrios, poner en marcha un mecanismo por el cual la gente les pudiera decir cómo reorientarse, qué hacer y qué no. Acá hubo la instalación de los dos demonios. Recién ahora se vive un clima en el que la gente se apropia de lo que pasó en los ’70, más allá de la crítica hacia nosotros.
Noticias: Usted estuvo 10 años en la cárcel…
Anguita: 10 años, 10 meses y dos días. Al otro día de salir me invitaron a hablar a una radio y los oyentes llamaban y me puteaban: "Saquen a ese comunista, a ese guerrillero". Tuve temor al escarnio, al maltrato, al desprecio social. Después de tantos años de cárcel uno queda endurecido en muchas cosas y muy frágil en otras.
Noticias: Su madre fue uno de los 30 mil desaparecidos, ¿de qué la acusaban?
Anguita: Yo estaba preso en La Plata, en un pabellón llamado "de la muerte", armado por Ramón Camps y Suárez Mason junto con la gente del servicio penitenciario de la provincia, activa participante de esa represión. Habían secuestrado a algunos militantes en los pabellones, a otros directamente los habían matado. Mi madre, cuando empezaron a matar presos y a sus familiares, presentó un recurso de amparo y formaba parte de las asociaciones de familiares de los presos. Otra cosa que hacía era depositar dinero, no sólo a mi nombre sino al de Alberto Elizalde Leal, cuya familia completa había sido secuestrada. Y eso para ellos, que decían: "Nuestros enemigos no son sólo los subversivos sino también sus familiares", era una decisión. La amenazaron en su trabajo y recuerdo que le dije que se fuera y me contestó "Hasta que no salga Wanda (esposa de Anguita, también presa) y vos, no me voy a ir". Fueron a la inmobiliaria donde trabajaba y se la llevaron. Al otro día requisaron mi celda y se llevaron las cartas de mi madre. Mi padre me dijo que se la habían llevado un 24 de julio.
Noticias: ¿Su madre o su esposa aparecieron?
Anguita: Mi esposa sí, la dejaron irse a Europa. Mi mamá no volvió.
Noticias: ¿Alguna vez sintió culpa de haber perdido a su madre porque ella se jugó por usted?
Noticias: Mirá, la preparación que uno tiene en esos momentos es… te doy un ejemplo: yo hacía autocontrol hasta para dormir. Me despertaba de noche para hacer gimnasia, porque estaba prohibido. Cuando se llevaron a mi mamá estaba leyendo "Siberia", de Dostoievski, y pensé que no podía cambiar de libro. Me costaba una enormidad, entre fiebre y llantos me decía que no podía quedarme en el camino de nada. Sólo en un momento estuve al borde de la locura: había decidido matar a un oficial penitenciario. No soportaba más el dolor…
Noticias: ¿Qué era lo que más dolía?
Anguita: El desborde. Llegué a planear su muerte, y salió mal.
Noticias: ¿Lo intentó?
Anguita: Sí. Había un oficial, famoso por golpeador, que cada tanto se llevaba a alguien al calabozo para cagarlo a trompadas. Cuando salíamos al patio no podíamos levantar la cabeza, entonces pensé en levantarla cuando él pasara a mi lado, para que me llevara al calabozo. Y en el momento en que me dijera algo, lo iba a matar delante de todos.
Noticias: Una locura…
Anguita: Sí, pero tenía una técnica bastante sofisticada, una manera de ahorcar a un tipo que no falla: metiéndole los dedos en la tráquea y rompiéndosela. Otros presos dormían con una gillette para cortarse las venas, cada uno se refugiaba… era un duelo con la muerte: matar o morir era lo mismo. Se lo comenté a otro preso y me dijo que no lo hiciera, que yo tenía que apostar a la vida.
Noticias: ¿Qué le diría a su madre, si pudiese volver a verla?
Anguita: (se queda unos minutos callado) Mirá, cuando cobré la indemnización fundé con ese dinero un Hogar para niños. Le diría: "Tengo unos pibes que a lo mejor ni saben quién fuiste, pero si vos no hubieras existido, estos pibes no estarían en esta casa". Así como ella se ocupó de mi arriesgando su vida, yo hago una cosa muy maricona, que es poner unos pocos recursos para que otros laburen con pibes. Al principio me encargaba personalmente, pero ese nunca fue mi laburo. Ella también era madre... yo no soy padre.
Noticias: ¿Por qué no fue padre?
Anguita: Ehhh… En realidad, porque no tuve suerte... en dos o tres oportunidades quise tener hijos, incluso me hice análisis y el médico me diagnosticó varicocele, una enfermedad que podía afectar a los espermatozoides móviles… me operé a la semana. Y después de que me casé con mi actual mujer, ella quedó embarazada y lo perdió. Voluntad había...
Noticias: Hablando de voluntades, usted escribió junto a Martín Caparrós "La voluntad", en tres tomos que describen aquellos años negros...
Anguita: Te voy a contar algo que tiene que ver con "La voluntad": yo cobré un dinero por haber estado preso, cosa que nunca hubiera imaginado, así que sentí la tranquilidad de que por unos años iba a poder contar con un dinero para vivir. Si la hubiera ganado trabajando, hubiera estado mejor (ríe).
Noticias: ¿Cuál era el peor miedo dentro de la cárcel?
Anguita: Está muy poco estudiado qué le pasa a alguien que perdió la libertad, sobre todo si tiene un espíritu revolucionario. Estaba alterado, pero tenía la creencia sistemática de que iba a salir libre. Era lo que me mantenía vivo y eso me hacía no tenerle miedo a nada.
Noticias: ¿En qué cosas siente que la cárcel lo fortaleció y en qué lo volvió más frágil?
Anguita: Me fortaleció el ser muy metódico. Cuando salí de la cárcel tuve la sensación de que tenía que empezar de nuevo. Y hacerse cargo de eso es tremendo. La fragilidad que tenía al otro día de salir después de casi 11 años, sin plata, sin trabajo, sin saber qué hacer... En la cárcel era un revolucionario, en la calle no era nada. Me ofrecieron un trabajo en la revista "Entre Todos", pero no era periodista, ni siquiera sabía escribir a máquina. Era muy pobre, vivía en un departamento de mi mamá y no tenía plata para pagar las expensas. Y nadie me daba trabajo. Entonces, mi ex mujer me regaló un libro que tenía un cartoncito impreso con el teclado de la máquina de escribir y todas las mañanas, antes o después de hacer gimnasia, aprendía un poco. Hice la carrera de Comunicación, estudié inglés, empecé de cero a los 31 años. Hasta ese entonces había vivido muchas vidas. Estaba muy golpeado, no sabía cuáles eran mis sentimientos, tenía muchas corazas, no sabía a quién quería. No tenía modelos, porque por un lado seguía admirando al "Che" Guevara, pero eso no me servía para todos los días. Tenía demEduardo Anguita (52)
"He vivido muchas vidas"
Ex guerrillero y escritor prolífico, estuvo preso y fundó un Hogar para chicos de la calle. Cárcel, muerte, conquistas y paternidad.


...Noticias: ¿Por qué razón se cuidaba el físico en la cárcel?
Anguita: Hacía una gimnasia mezcla de añoranza del rugby de pibe y la de combate. Tenía una rutina muy dura, que practicaba en mi celda, a oscuras y en medio de la noche.
Noticias: ¿Por qué le preocupaba tanto el estado físico?
Anguita: Mirá, una de las pocas cosas que tenía era mirarme y gustarme, y eso funciona mucho en la cárcel. Porque es la competencia con el otro modelo de hombre que hay ahí, el hombre penitenciario. Ellos nos despreciaban por intelectuales, pero por otro lado nos tenían miedo por nuestra aptitud física. Concretamente, cuando me llevaban al calabozo y me cagaban a trompadas, el entrenamiento físico era lo único que me servía. No era un flan, la gimnasia me servía doblemente: necesitaba una especie de colchón corporal para soportar los golpes y también por la agilidad que da la actividad.
Noticias: Después de casi 11 años de cárcel, ¿cómo es empezar de nuevo en el amor?
Anguita: Ufffff... Se me plantearon dos desafíos: en esos años no tuve contacto afectivo y tampoco sexual... era empezar de nuevo. Por suerte volvió mi ex mujer y tuvimos como una ceremonia de reencuentro, para mí era una cita obligada, algo muy duro. Tenía mucho miedo y mucha inseguridad física. Así como en la cárcel bañarme con agua helada era normal, en un encuentro sexual se ponían en juego otras cosas. Me sentí inseguro durante bastante tiempo.
Noticias: Después de lo que vivió, debe haber sido difícil volver a entregarse...
Anguita: Eso... eso todavía no lo tengo claro.
Noticias: ¿Está diciendo que nunca más volvió a entregarse?
Anguita: Y... no sé, son experiencias que endurecen mucho.
Noticias: ¿Cuánto hace que volvió a casarse?
Anguita: Dos años y medio. Sinceramente, no sé qué decirte, uno tiene que aceptar que hay cuestiones en la condición humana que te atraviesan, que son pérdidas.
Noticias: Utiliza un lenguaje muy psicoanalítico, ¿ha pasado por el diván?
Anguita: Hice poca terapia, con un equipo especial para esos casos. Pero hubo mucho juego entre los mismos compañeros, mucho análisis en equipo. Desde ese entonces, siento que tengo libertad interior.
Noticias: Una vez dijo que sentir que uno fracasó en algunas cosas no lo hace un perdedor, ¿en qué cosas fracasó como persona?
Anguita: No tengo ningún gran fracaso, pero sí pequeñas cosas que no pude cumplir: todavía siento que puedo ser padre biológico, pero también me doy cuenta que si a los 58 voy a buscar a un chico al jardín de infantes... siento que me faltan los hijos a los que hubiera podido acompañar en su crecimiento, y mi vida hubiera sido distinta. Siento un vacío ahí. Me hubiera gustado ser un deportista famoso, destacado, importante.
Noticias: ¿Cómo nació el Hogar Matilde Vara, bautizado con el nombre de su madre?
Anguita: Nació cuando cobré la indemnización por su desaparición. Pensé en hacer algo con un grupo de gente muy diversa.
Noticias: ¿Qué les faltó a esos chicos?
Anguita: No hay antecedentes de chicos de la calle, porque sus padres nunca han tenido un trabajo formal ni fueron educados para el trabajo. Es muy complicado el concepto de familia de esos chicos, porque se nuclean en ranchadas, término carcelario que indica un grupo de gente que se junta por afinidad y son guiados por un jefe con experiencia carcelaria. Son pibes que no quieren volver a su casa y lo que hacemos con ellos es un trabajo de revinculación con la familia...
Noticias: Debe ser difícil lograr que esos chicos construyan un vínculo de afectos…
Anguita: Sí, pero por un lado hablan y añoran a unos padres imaginarios, que nunca tuvieron y, por el otro, el día que la madre va a visitarlos están enojados. Lo más difícil con estos pibes es sostener una identidad. Y también resulta difícil que logren comprometerse afectivamente, que entiendan que todo derecho también implica una obligación.
Noticias: ¿Los chicos que logran reinsertarse vuelven otra vez a la calle?
Anguita: Cada chico tiene una historia y cada historia es muy distinta. Por ahí se enamoran y vuelven a la casa, porque la novia les dice que lo hagan, pero son pibes muy preparados para vivir contingencias, un escenario fijo no es lo de ellos. No tienen un territorio, no pueden distinguir el espacio público del privado.
Noticias: ¿Por qué decidió irse a vivir a Villa Gesell?
Anguita: (ríe) Me fui en el 2002, cuando estaba todo jodido, acá no tenía trabajo, estaba escribiendo un libro sobre la concentración de los medios de comunicación y me parecía que mi ciclo urbano estaba cumplido. Y como mi mujer es de origen normando, le pareció bien un lugar frío con mar.
Noticias: Usted fue gerente de Canal 7 durante el gobierno de De la Rua, ¿no será que se contagió las ganas de dormir la siesta, por eso aceptó un cargo público?
Anguita: (ríe) Estaba en España cuando me llamaron para hacer un archivo histórico de la Nación y me pareció un proyecto fantástico, pero cuando volví me dijeron que mejor fuera a Canal 7. Acepté, con la condición de estar sólo 180 días, así lo hice, mandé un telegrama donde decía que no reclamaba nada como compensación. Creo que debo haber sido el único gerente que se fue sin cobrar indemnización. Pensé que me iban a proponer algún programa de televisión o algo como para... pero lo vivieron como una deserción.
Noticias: Se comenta que salió con las mejores mujeres de la high society…
Anguita: (ríe) Mirá vos, ¡qué bueno! Un colega tuyo me dijo que algún día iba a tener que hablar de alguna mujer...
Noticias: Este es el momento...
Anguita: Nooo. Conocí una mujer cuyo nombre no voy a dar, corriendo por Palermo. Era muy linda, tenía tonada española, corría con otra y hablaban de sus maridos. Se me acercó y me preguntó si estaba casado, le dije que estaba solo. Me propuso presentarme a una amiga y le dije: "No, querida, cuando estés sola, llamame". Y bueno... yo no sabía que era la esposa de un señor importante, al tiempo nos pusimos de novios...
Noticias: ¿Y el marido, bien, gracias?
Anguita: Se separó, tuvimos un noviazgo que siempre fue muy privado. Después ella se fue a España, la seguí y me ayudó a conseguir un trabajo. Un buen día se terminó la relación, pero quedamos muy amigos.
Noticias: ¿Es un ganador, un seductor de raza?
Anguita: (ríe) No creo. Estoy casado con una mujer muy linda, una chica que fue bailarina, actriz, tiene todo el physique du rôle de la mujer fatal, pero es la mina más sencilla que conocí. Le llevo 12 años y ella me ayuda a ganar humildad. Tengo mucho para ganar con Paule y mucho para perder si me hago el canchero. Además, me adjudicaron muchos romances que nunca tuve. Entre ellos en Canal 7, pero en ese canal no tuve ninguno.
Noticias: Quiere decir que en los otros canales, sí...
Anguita: No (ríe), una de las debilidades que me quedó es la pérdida de memoria.
Noticias: ¿Qué les atrae de usted?
Anguita: Me parece que puedo ser un tipo querible, porque hay un espíritu protector femenino que ayuda a que un tipo al que le faltaron cosas y tiene agujeros genere ternura... Alguna vez he utilizado ese recurso (carcajadas). Esta es una sociedad muy histérica y preparada para la seducción fácil, creo que seduce cualquier cosa. Hay una euforia que no se la cree nadie; es una sociedad muy individualista, en la que todos estamos muy solos. Pero cuando vos estás dispuesto a compartir, a entregar, hay enganche, para jugar al truco o para terminar en la cama.
Noticias: ¿Qué tipo de mujer le gusta?
Anguita: Ehhh... me atrae cierta belleza física. Me gusta la mujer de carácter fuerte e inteligente; las que son capaces de enfrentar un escenario con predominancia machista y hacen su propia vida.
Noticias: Habló del aspecto físico, pero supongamos que todo junto no se puede conseguir, ¿prefiere una fea pero inteligente o una bonita y hueca?
Anguita: ¡Qué momento! Supongo que bonita... lo de hueca quedará para después (ríe). A lo mejor, lo que es hueco para vos no lo es para mí. l


Por: Mónica Soraci | Fotos: Diego González y Pablo Puente.asiada reja encima y me faltaba calle.

domingo, 27 de marzo de 2011

Richard Gere

miércoles 25 de noviembre de 2009
En las nubes con Richard Gere
Es un actor consolidado y un símbolo sexual a prueba del tiempo, además del rostro internacional del budismo y un hombre de familia.

Miguel Cane

Richard Gere 75th Academy Awards

Alto, jovial, con el cabello totalmente blanco, Richard Gere, ganador del premio Globo de Oro, cuenta con más de 50 producciones cinematográficas en su carrera tan exitosa. El pasado mes de agosto cumplió 60 años y este otoño estrena su nuevo filme, Amelia, una cinta biográfuca dirigida por Mira Nair, basada en la apasionante vida de Amelia Earhart, la primera mujer piloto que cobró fama internacional, en la que comparte créditos con Hilary Swank e interpreta al célebre editor George P. Putnam, que fuera esposo de la legendaria Earhart, que desapareció sin dejar rastro en 1937.

Considerado uno de los hombres más atractivos del mundo, Gere aún no había cumplido los treinta años cuando Hollywood lo catapultó a la fama como el nuevo símbolo sexual en Looking for Mr. Goodbar (1977) como el amante de ocasión de una solitaria Diane Keaton y posteriormente al estrellato total como el personaje titular en American Gigolo (1980), donde era un prostituto de alta sociedad que encuentra el amor con la esposa de un senador (Lauren Hutton); a lo largo de estos años, ha acumulado un historial impresionante de trabajo – sobre todo, en una industria que él mismo admite en un principio no lo tomaba en serio- y ha aprovechado su prominencia para promover causas sociales como la independencia del Tibet (Gere es budista y abogado por esta causa desde hace veinte años), el medio ambiente y otras más, sin perder su atractivo de taquilla.

Richard Gere in Touchstone Pictures' Pretty Woman

¿Conocía la historia de Amelia Earhart antes de interpretar a su marido en este filme?
Sabía quién era Amelia, pero no conocía del todo los detalles de su vida. Me quedé muy sorprendido con su personalidad, Amelia era una mujer que sólo se sentía feliz cuando volaba. No era la típica heroína americana. Era una niña que no había terminado de crecer, eso formaba parte de su atractivo. Putnam era un hombre fuerte capaz de enfrentarse a ella, pero, al mismo tiempo, de brindarle seguridad. Cuando estaba con él se relajaba, se reía, era mucho más natural, George era capaz de quitarle las alas durante unas horas. Eso me pareció muy importante dentro de su relación.

En el filme se ve a su personaje como un hombre entregado por completo a Amelia.
Creo que en la película Mira (Nair, la directora) ha dramatizado la situación, para darle un aspecto más romántico, pero al final acabamos mostrando en pantalla cierto equilibrio entre lo que Amelia quería conseguir y lo que mi personaje era capaz de hacer por ella. A mi modo de ver, lo que hace funcionar la relación entre ambos es que George encuentra a Amelia fascinante por su pasión por volar.

¿A su modo de ver, qué hace a los ojos que una mujer sea irresistible?
Eso es como preguntarme qué es lo que hace que una película sea un éxito (ríe). Creo que la gente dbe sentirse cómoda en su propia piel. Es cierto que la belleza física llama la atención, pero si esa persona que te atrae no se siente atractiva, a los de diez minutos de hablar con ella empiezas a ver las fisuras, y al poco tiempo ese sentimiento que te sorprendió al principio desaparece por completo. La belleza física es un concepto muy superficial. Más aún en esta industria del cine y el entretenimiento. A George no le importaba el aspecto físico de Amelia, y en cierto sentido, eso lo aplico a mi vida; mi relación con mi mujer (la actriz Carey Lowell) no se basa en el aspecto, sino en lo espiritual. Así somos felices.

Carey Lowell and Richard Gere at the New York premiere of Miramax Films' Shall We Dance?

¿Siente que hay un extra en ser Richard Gere, celebridad internacional, opuesto a ser sólo Richard Gere, padre de familia?
Supongoque si, pero nunca pienso en ello. Mi visión es mucho más personal, interpersonal. No pienso en el poder de la fama. Le doy más importancia a la relación personal, uno a uno, son mucho más interesantes para mí. Me gusta la gente. Creo que todo mundo tiene una historia interesante que contar. Como en este caso,

¿Hay alguna película, alguna historia, que no ha contado y que le gustaría contar?
Ahora mismo estoy invirtiendo mi tiempo en películas independientes, algo que quiero hacer es producir y tengo cinco filmes que me gustaría sacar adelante, pero todos ellos son historias complicadas de algún modo y no encuentro financiación para hacerlas por culpa de la crisis económica. Nadie quiere invertir en el cine porque este es un negocio de alto riesgo, así que trabajamos con lo que podemos. Hacer cine ya no es una garantía de estabilidad financiera, todos trabajamos, algunos con más fortuna que otros, pero es un trabajo.

¿Disfruta con los beneficios de la celebridad?
La fama nunca ha sido algo que yo haya buscado. Jamás he estado interesado en ella. Al principio de mi carrera me deslumbró tener dinero, mujeres, pero eso quedó atrás igual que mi motocicleta, misma que eventualmente tuve que descartar.

Richard Gere Golden Globes

¿Tiene que cubrirse la cara o esconderse, cuando sale de su casa, para que no lo reconozcan?
No, no lo hago. Es terrible haber llegado a un punto en que hay quienes se sienten obligados a hacerlo. Yo no le veo el caso, a cada lugar del mundo que voy, por ejemplo aquí, en España, me reconocen. (Rie) Hace bastante tiempo que trabajo, he tenido suerte con algunas películas (se encoge de hombros) solo puedo estar agradecido con que se reconozca el trabajo que hago... así que aunque lo hiciera... No me creerías si te dijera la cantidad de veces que he tratado de pasar desapercibido y siempre hay alguien que se me acerca y me reconoce… ¡Y no te estoy engañando! (Carcajadas)… así que, lo acepto como parte de todo. Te digo, me gusta la gente y mientras haya un módico de respeto, yo no tengo problemas. Al final de cuentas, quien yo soy en realidad y quien ustedes ven en pantalla, son dos entidades muy distintas y no hay que confundirlas, aunque algunas veces sea inevitable… pero ¿cambiaría yo lo que hago por esa razón? Puedes poner ahí que no. Me gusta lo que hago y como lo hago y no lo cambio por nada.

viernes, 25 de marzo de 2011

Alessandro Baricco

Diálogo con Alessandro Baricco, por Jordi Corominas i Julián
Por Jordi Corominas i Julián | Destacados | 25.03.11

Sorprende, en una ciudad como Barcelona, pasear por el centro un viernes por la mañana y contemplar mil negocios cerrados. Las vallas son indicio de un problema con seis letras y millones de afectados. La realidad lo hace visible de muchas maneras, tantas que al final nos cabrearemos y saldremos a la calle porque somos conscientes de lo se cuece para nuestra desgracia. Los protagonistas de Emaús (Anagrama), última novela de Alessandro Baricco, son adolescentes que viven en compartimentos cerrados, ajenos al mundanal ruido. Han recibido una educación católica a la que están apegados hasta que una señal impulsa la transformación, alterando una lógica que no era tal. Siempre olemos la esencia, pero para atraparla debemos agudizar los sentidos y soltar amarras de los límites que coartan nuestro paso.

Alessandro Baricco (Foto: José A. Muñoz)

La trama de Emaús habla de una normalidad que puede superarse si existe la voluntad de ir más allá de la misma. Pese a que la novela se sitúe temporalmente a principios de los años sesenta creo que la situación de los protagonistas es similar a la de los jóvenes de hoy en día.

Sí, pero era otra época. De todos modos es un libro sobre la juventud, sus pasiones y contradicciones. Eso no cambia. Sin embargo, el paisaje de estos cuatro chicos es muy diferente al de Italia en nuestros días. Los chicos pueden parecerse a los de la actual generación, pero el país ha cambiado mucho.

Su cerrazón es distinta a la de los jóvenes de hoy, pero al mismo tiempo la similitud reside en que la educación recibida en ambos casos complica el momento de dar el salto cualitativo de maduración, de atreverse a generar una visión propia del mundo.

Creo que si un chico de 18 años lee mi libro seguramente imaginará una Italia que no conoce, pero podrá entender que las palabras hablan de su situación. Seguramente percibe rostros e historias que le pertenecen porque son actuales pese a la ubicación de la trama en un tiempo pretérito.

¿Cómo es que decidiste situar la trama en ese contexto tan concreto?

Sucede en Italia durante los años setenta en una ciudad del norte, que es donde crecí. Tenía dieciséis años y me eduqué en ese ambiente, pero nunca lo había narrado en un libro y me apetecía contar mi tierra y sus circunstancias de ese momento. Creo que un escritor debe hacerlo tarde o temprano.

Escribir una novela de formación cuando ya tienes la madurez para analizar de manera retrospectiva ese pasado.

La he escrito con cincuenta años. Lo que más amo del libro es que la voz narrativa es irrazonable, es la de un chico de dieciséis años, pero junto a la suya se unen otras más maduras, la vida entera. Hablan simultáneamente, y eso sólo sucede en los libros. Hay una estratificación, una mezcla que produce un efecto curioso porque puedes escuchar una voz concreta, pero todas están presentes. Lo encontré difícil técnicamente y disfruté mucho con el reto.

Y estas voces te transportan, juegan contigo y al final conforman un espejo social mediante la mirada de padres e hijos.

Sí, pero fíjate que a lo largo del libro se observa Italia desde el punto de vista de los protagonistas, un mundo donde no aparece la política, no hay una sola línea donde se hable de esa problemática.

Quizá se intuye en el aire, está presente sin estarlo.

Puede, pero si hablas de los setenta en Italia todos mencionan el tema político: Lucha armada, Brigate Rosse… la Historia de mi país durante ese período se identifica con la política.

Pero los cuatro protagonistas son de una ingenuidad primigenia.

Viven en un mundo donde los grandes temas existen pero no tienen ninguna importancia. Hasta la escuela carece de trascendencia pese a ser un lugar formativo para su edad.

Sí, pero cuando aparece tiene mucha importancia simbólica. El narrador acompaña a Luca hasta el colegio y éste decide no entrar, lo que es una renuncia a un tipo de mundo.

Para ellos la escuela es una obligación, el fuego de su existencia está en otra parte, sin intereses políticos y académicos. Son muy extraños, porque viven muy intensamente la vida desde parámetros muy alejados a los que predominaban por aquel entonces.

Si el libro fuera una película pensaría en un largometraje basado en interiores. Ellos no entienden lo que acaece en la calle, se ciñen a los valores aprendidos en casa y en la iglesia. No ven la calle, es la tentación prohibida.

Sólo la ven de noche en bicicleta, cuando salen del hospital o visitan a las putas. No hay luz en su existencia.

No conocen el mundo, pero en ciertos momentos parecen fuera del mismo porque son incapaces de entender su funcionamiento.

Son inadaptados, pero también San Francisco de Asís lo era. Hay una larga tradición de inadaptados que terminan triunfando.

Su punto trasgresor es totalmente anómalo.

Algo que formaba parte de la vida de los santos.

Ellos mismos lo dicen. El santo es un loco, una vocación muy fuerte e incontrolable.

Tienen ese componente incontrolable que viven con absoluta relajación, algo que por otra parte es típicamente católico.

"Cena en Emaús" (Caravaggio, 1601)

La idea del grupo de compañeros se inserta de lleno en una tradición narrativa italiana, muy presente en el cine, consistente en mostrar el tránsito de la adolescencia a la edad adulta a través de la transformación de los miembros de la pandilla de amigos. Para que exista la ruptura irrumpe siempre una fuerza que activa y trastoca esquemas. En Emaús es una chica, Andre, que en cierto sentido ejerce la función de Cristo, revela verdades.

En Andrea se funden muchas cosas. Su personaje tiene muchos matices. Los cuatro chicos no están acostumbrados a valorar la belleza física o artística. Además es rica, lo que es muy importante, un verdadero impasse. Para ellos el mundo de los ricos es inmoral y brillante, tiene una espectacularidad de fondo y destino que genera una especie de resplandor. Si juntas todos los elementos tienes el resultado. No es sólo su belleza física lo que determina la atracción que sienten hacia su figura.

Pero su belleza abre puertas de libertad.

Ven un esplendor diferente al que no están habituados.

Y a medida que avanza la novela cada uno de ellos siente la libertad a través de Andrea.

Efectivamente ella es la puerta que abre todas las salidas hacia una nueva situación. Esto es literatura, síntesis, pero me gusta este uso de la palabra como fábula sintética. Un capitán, una ballena blanca…

Leyendo la novela pensé en lo que decía Antonio Tabucchi del fusil. Si aparece al principio de la novela significa que alguien lo usará para matar. En tu caso sucede con la pistola del Santo.

Los libros son hechizos. Si entras y funciona no debes preguntarte el porqué de determinados elementos. ¿Es posible encontrar una ballena blanca surcando el océano? En literatura es posible, y en Emaús sucede lo mismo con la chica.

Lo que puede verse como una parábola.

Sí, porque ellos piensan de este modo, con parábolas. Forman parte de su lenguaje.

Los personajes parecen roles prototípicos de esos años en Italia. Bobby toca el bajo y al intimar con Andrea recibe el espaldarazo para exprimir mejor su talento. Luca no logra armonizar su mente con lo que le ofrecen. En cambio, con el Santo he pensado en determinadas historias de los años setenta donde el aburrimiento impulsaba a los jóvenes ricos, como en el crimen del Circeo de 1975, a matar pobres para saciar su aburrimiento.

Los chicos del Circeo pertenecían al mundo de Andrea.

Pero el Santo se mezcla con ellos.

Los más místicos y radicales sentían complicidad con determinados personajes laicos, sin ningún atisbo de religiosidad, pero con su misma desesperación. Compartían una especie de destino trágico. En los ricos este sentimiento nacía del cinismo y el ateísmo; en el caso católico partía de una extrema religiosidad.

Ninguno de estos dos grupos se sentía satisfecho con la vida.

Y de este modo buscaban emociones al límite que la existencia no les proporcionaba y finalizaban ingresando en universos cargados de droga, violencia y lucha política.

Mientras ayuda en el hospital, el narrador habla con un paciente que exagera mucho cuando habla de la droga y sus efectos. Es como si su indignación mostrara otra comprensión de la realidad.

Y era así, la gente como él veía las cosas de esa manera.

Alessandro Baricco (Foto: Niccolò Caranti - wikipedia)

Da la sensación que la estructura de la novela está muy pensada, tanto que casi determina el resto de la obra.

Para mi tener una idea precisa de la estructura del libro es fundamental. Cada libro tiene su forma, es como construir una iglesia. Siempre ves su arquitectura y eso impide su anarquía, algo que sucede hasta en mi primer libro, Castelli di rabbia, que puede parecer caótico pero no lo es, todo tiene un sentido. Me gusta mucho este trabajo arquitectónico, da fuerza al conjunto, pero en el resultado final debe ser sutil. Más escondido permanece mejor es. ¿Notaste mucho la intencionalidad de la estructura?

No se ve mucho, pero claro, hay cuatro personajes, una chica… se genera un esquema.

Tiene una estructura geométrica, racional. Si el contenido del libro es fuerte a nivel emotivo tiendo a concretar mucho más la estructura.

Y con una arquitectura así, cerrada, puedes potenciar más su intencionalidad, no es sólo un placer formal.

Encontrar la forma justa de una historia es la mitad del trabajo. No se trata sólo de belleza. No es decoración.

Y esta arquitectura se junta con una importante economía de medios, no metes paja en la narración, sólo lo esencial. La combinación de ambas cosas crea un estilo.

Lo que dices está muy presente en Emaús, no así en otros libros. La idea de escribir sólo lo esencial es muy anglosajona. Imagina quitar lo innecesario de Cien años de soledad.

Se pierde la magia.

Sí, pero lo haces con Moby Dick de Herman Melville y no queda nada, es un libro muy americano.

Estaba pensando en tu Homero, Iliada, donde sintetizas quitando la parte de la historia donde intervienen los dioses.

Yo soy partidario de la velocidad, mis libros lo son. Emaús podía ser cinco veces más largo…

De ser así hubieses creado La meglio gioventù literaria (ndlr: película de Marco Tullio Giordana que dura seis horas).

(Risas) La velocidad no significa sintetizar, no debe ser un valor. Hay historias que nacen para ser contadas con pocos medios, pero no es algo imperativo. Lo que cuento en Emaús es fuerte, propio de la juventud, con muerte, lucha, violencia, sexo…

Aparecen todos estos elementos, pero sin el efecto que tienen actualmente.

Porque el narrador reflexiona retrospectivamente. Recuerda y analiza.

Sí, pero un lector joven quizá lee el libro y nota cómo le ofrecen temáticas muy actuales, en realidad eternas, desde una óptica diferente porque incita a la reflexión y prescinde del impacto que en el siglo XXI tienen estos motivos, que siempre lindan más con la banalidad de lo gratuito.

Para un adolescente de 2011 leer un libro de este tipo puede que le haga pensar más de lo normal. También debe tener ganas de hacerlo.

¿El viaje al pasado de Emaús busca la memoria histórica?

No. Cuenta una historia que sucede en los años setenta, sin más.

De todos modos la situación, volviendo al inicio de la charla, de estos jóvenes de los setenta es equiparable a la de los de hoy en día por mucho que el contexto haya cambiado. La década narrada en Emaús contiene muchas enseñanzas válidas para entender nuestra época.

Es una cosa extraña porque cuando he escrito el libro no pensaba en un texto sobre la actualidad. Cuando apareció la novela en Italia muchas voces dijeron que era una parábola que explicaba la situación de nuestro tiempo en mi país y sus raíces católicas. Ahora veo que en España pensáis igual.

Cuando era más pequeño siempre asociaba la cuestión de las raíces católicas italianas con Federico Fellini, que siempre repetía que el sentimiento de culpa católico es algo inconsciente que flota en el aire.

Un poco como el humo pasivo, que infecta hasta a los no fumadores. En Italia todos tenemos el complejo de culpa. Todos menos Berlusconi. Por eso la gente lo vota.

¿Cómo imaginas a los protagonistas de Emaús en 2011?

El narrador seguramente habrá dejado de ir a Misa, tampoco Bobby, aunque en Italia es muy difícil abandonar el catolicismo. Con el Santo no lo sé. Conocí gente como él en los setenta, y la mayoría tomaban caminos extremos.

En realidad muchos de los personajes viven experiencias parecidas a las que poetizaban los cantautores de los setenta, como Fabrizio De André.

Existía un mundo de belleza y poesía relacionado con los cantautores, que en esos años eran un indispensable punto de referencia. Se puede explicar una cierta literatura italiana de la época a través de Guccini, Battisti, De André, Paolo Conte…

Mostraban la normalidad captando detalles que escapaban a la mayoría.

Eran los poetas de lo cotidiano. La música que los cuatro chicos de la novela tocan en la iglesia es una versión pobre del trabajo desarrollado por los cantautores.

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Al menos los tenían, lo que significa pertenecer a una sociedad con voces críticas que llegan al corazón de sus semejantes. El narrador, Bobby, Luca y el Santo topan con la inevitable quiebra de su caparazón e ingresan en otro estado. Cada época tiene su forma de expiación. Analizar las pasadas sirve para comprender las posibilidades presentes, infinitas si consideramos que supuestamente hemos perdido la ingenuidad y sólo, que ya es bastante, debemos sacudir la capa de pasivo conformismo que congela el sueño de un futuro mejor, más justo, humano para los humanos.

Jordi Corominas i Julián
http://corominasijulian.blogspot.com

domingo, 13 de febrero de 2011

Entrevista a Noam Chomsky

Entrevista a Noam Chomsky
La Revolución española: Su representación y concepción dentro de los círculos intelectuales

Jorell A. Meléndez Badillo
Rebelión

Esta entrevista fue realizada el martes, 13 de octubre de 2009 en Cambridge, Massachusetts por Jorell A. Meléndez, estudiante graduado de Historia.


- Primero que nada, quisiera comenzar expresando mi sumo agradecimiento por la oportunidad de platicar con usted.

No hay problema.

- El tema principal de esta entrevista será la Revolución española. Como sabemos, la C.N.T. - F.A.I. [1] era uno de los sindicatos más poderosos de España cuando los trabajadores españoles se levantaron en armas en contra de la insurrección fascista del general Francisco Franco el 19 de julio de 1936. El día siguiente el presidente de la República, Luis Companys, se reunió con García Oliver y Buenaventura Durruti [2] para decirles que Cataluña estaba bajo control obrero y si así lo decidieran él renunciaría y se volvería otro obrero en la lucha. Luego de un largo debate, la C.N.T. y la F.A.I. decidieron que mantendrían el gobierno para evitar una dictadura revolucionaria. ¿Crees que esta fue sido la mejor alternativa para la revolución? También, ¿qué curso crees que hubiese tomado la revolución de haber disuelto el gobierno desde el comienzo?

Bueno, ellos tenían una gama muy limitada de opciones. Debes recordar que la revolución anarquista estaba siendo opuesta por cada una de las potencias mundiales. Estaba claramente opuesta por los fascistas. También estaba opuesta por los comunistas y las potencias occidentales; y pararse en contra de eso no era una tarea fácil. Es por esto que hubo varios compromisos a través del camino pues mantener estas naciones al margen representaba grandes dificultades. Es decir, las naciones occidentales apoyaban, más o menos, a Franco aunque no tanto como hubiesen querido.

Según mi conocimiento, solo hubo una propuesta seria de cómo ganar la guerra revolucionaria y era la de Camilo Berneri, un prominente anarquista italiano el cual emigró hacia España y fue asesinado por los comunistas en los “Días de Mayo” [3]. Éste proponía, en primera instancia, que no se debía luchar una guerra convencional militar pues no podrían obtener la victoria. En cambio, debían crear una guerra de guerrillas en España; combinándola con el apoyo a un levantamiento militar en el norte de África. En el momento había una revolución nacionalista ocurriendo en el Norte de África en contra de los franceses y los españoles; era aquí donde estaba la base del ejército de Franco. Aunque ésta no era una revolución radical, siendo mayormente nacionalista en busca de reformas campesinas y demás, la sugerencia de Berneri era que apoyándola se podría subyugar la base de la hueste franquista pues estaba compuesta básicamente de tropas moras. Yo no sé si hubiese funcionado pero era la única posibilidad de un triunfo. Por otra parte, la Republica nunca la hubiese considerado y la razón era para mantener relaciones con Francia, Inglaterra y los Estados Unidos. Algo como eso hubiese causado histeria dentro de la comunidad occidental, la cual no lo hubiese tolerado. Esto habría significado tener una disputa con las potencias occidentales mientras luchaban contra los comunistas y los franceses pero al menos existía la posibilidad de la victoria.

En aquellos días la capacidad de las guerras de guerrillas de lograr algún objetivo estaba aun desapercibida. Hoy es más claro luego de las experiencias de los últimos setenta años así que pienso que la estrategia de Berneri era la única con posibilidad de éxito.

- ¿Qué piensa sobre la persona de Buenaventura Durruti y su rol dentro de la Revolución española?

No era un intelectual pero era un líder militar muy efectivo y estaba muy comprometido con la causa anarquista. No sé cuanto comprendía sobre lo que se trataba el anarquismo pero estaba comprometido con el mismo.

- James Joll argumentó que “como el cortejo fúnebre de Kropotkin en Rusia, el funeral de Durruti fue el último ejemplo público de la fuerza que tenía el movimiento anarquista español” ¿Cree usted que éste sea un argumento válido, teniendo en consideración que la C.N.T. resistió la dictadura y se mantiene activa hoy en día, aunque en una escala menor en comparación, influenciando a un gran número de organizaciones e individuos alrededor del mundo?

Ha tenido mucha influencia y no tiene una escala tan pequeña. Bueno ahora es menor pero por ejemplo yo estaba en Madrid en 1986 y resultaba ser el “día de mayo” [4] en donde había una manifestación de la C.N.T. alrededor de todo Madrid. Creo que han difamado sus oportunidades pero luego que termina la dictadura de Franco, ellos vuelven a emerger. No fue fácil y cometieron errores pero vuelven a germinar. De hecho, creo que ahora en diciembre [5] se va a conmemorar el centenario de la fundación de la C.N.T. así que creo que continuaron su existencia pero claro, no era fácil especialmente después de loas “Días de Mayo” en donde hubo un ataque violento en donde se destruyeron la mayor parte de los colectivos de Aragón y Cataluña. Los comunistas estaban al mando, es decir el Partido Comunista y su policía, y ellos no definitivamente no tolerarían una revolución anarquista.

El apoyo de Stalin a la República fue completamente cínico. El sólo quería, o simplemente esperaba, hacer algún compromiso con Occidente. Cuando se hizo claro, especialmente luego de Munich, que Occidente quería guiar a Hitler hacia el Oriente, Stalin ofreció apoyo, robando el tesoro español sin ningún tipo de interés de apoyar la República la cual termina siendo aplastada.

Los poderes de Occidente, incluyendo los Estados Unidos, apoyaban a los fascistas. Así que toma por ejemplo a los Estados Unidos los cuales eran técnicamente neutrales. En primer lugar impusieron un embargo el cual prevenía que entraran armas a la Republica pero los fascistas no necesitaban estas armas de los Estados Unidos pues las obtenían de Italia y Alemania a través de Francia. Otra parte del embargo era peor pues lo que las naciones fascistas no podían proveer a Franco era el petróleo. Estados Unidos impuso un embargo en el petróleo en un marco teórico. Mientras, la “Texxaco Oil Company”, de la cual tú conoces la historia, era administrada por un nazi declarado, el cual desvió el petróleo destinado hacia la República a Franco. Recuerdo leer esto cuando era un niño. Lo leía en la prensa de izquierda mientras el Departamento de Estado negaba conocer sobre ello. Por supuesto, luego se conoció como la contribución de Roosevelt al fascismo en España. Mientras, Roosevelt aparecía públicamente muy furioso porque se encontró a un empresario estadounidense vendiéndole una pistola a la República o algo parecido, era pura hipocresía. Además se suma que Francia e Inglaterra no querían que sobreviviera la República.

Esto era parte de la actitud general y las personas tienden a olvidarlo pero el Occidente favorecía el fascismo. De hecho, Mussolini era admirado grandemente.

- En su ensayo Objectivity and Liberal Scholarship usted argumenta que las fuerzas republicanas creían que obtendrían apoyo de las democracias occidentales. ¿De dónde extraían esta idea de apoyo occidental?

Bueno, ésta es una ilusión común. Por ejemplo, los vietnamitas, es decir Ho Chi Min, creía que obtendría apoyo de los Estados Unidos. Es en parte esperanza y en parte ilusión. El Occidente tiene un sistema de propaganda terrorífico. Así que por ejemplo, toma la ceremonia del premio Nobel de ayer [6]. Lo único positivo que se podría decir en defensa del comité del premio Nobel es que le dieron el galardón a alguien que no ha hecho nada. Es una persona con un nivel moral más alto que la mayoría de las personas que han obtenido el premio pero están hablando de sus aspiraciones y las están tomando en serio. Es decir, Europa esta fascinada por su personalidad pero si observan sus acciones, desaparecen rápidamente. La propaganda es extremadamente efectiva por que se autoabsorbe y las personas que la aceptan asimilan esta mentalidad. Es peor cuando las personas la aceptan.

La República española no tenía muchas opciones. Ellos estaban básicamente apoyados por Stalin, siempre y cuando hubiese algún beneficio, y el Occidente no estaba dispuesto a apoyarlos porque no objetaban mucho con el fascismo.

- Algunos autores como Eric Hobsbawm, por ejemplo, desprecian el factor popular de la Revolución y argumentan que sólo el Partido Comunista español pudo haber liderado la misma por su alto nivel de organización. ¿Qué opina de esta postura?

Bueno, él no es un amigo y hemos discutido sobre esto anteriormente. A él le desagradan los anarquistas y en su opinión era retornar a los tiempos primitivos. De hecho los llama “rebeldes primitivos” y creo que está equivocado en eso. Él era un miembro del Partido Comunista y era leal al centro de dicho partido en Rusia. El Partido Comunista era una organización del ala derecha. Es decir, era el partido de la policía y el régimen burgués. ¿Por qué han de liderar una revolución? Pudo haber beneficiado a Stalin. Ellos estaban a cargo del gobierno. Lo que pasó fue que Stalin les quitó la alfombra de sus pies tan pronto dejaron de servir para sus objetivos. ¿Qué más se podía esperar?

Creo que Hobsbawm simplemente no entendía de lo que se trataban los partidos comunistas. Es cierto, hicieron algunas cosas buenas. Tomemos por ejemplo los Estados Unidos. Todos en mi familia eran miembros del Partido Comunista en los años 30 pero para ellos no tenía nada que ver con Rusia. Se trataba del trabajo, los derechos civiles y la organización de uniones. El Partido Comunista estaba al frente de los programas reformistas más decentes. Así que si se trabajaba en conjunto por el pueblo trabajador, era simplemente natural estar a favor del mismo.

Pero pensándolo en un nivel internacional no hace ningún tipo de sentido. Podrías argumentar sobre los detalles pero desde mi punto de vista Lenin y Trotsky fueron los oponentes más grandes del socialismo en Rusia desde el principio. Dentro de lo que consideraban principios marxistas sólidos, Rusia era una sociedad campesina atrasada y no era adecuada para la revolución así que tenía que ser guiada hacia ella a través de la industrialización forzada, las cortinas de acero de la historia y demás. Esa no era la visión de Marx. Marx estaba interesado grandemente en las posibilidades de una revolución campesina en Rusia. En sus últimos años de vida lo estudió intensamente utilizando la data recopilada por los Narodniks [7] quienes estaban investigando la sociedad campesina en las cuales él estaba tan interesado pero todo esto ha sido suprimido por los marxistas europeos. A los socialdemócratas no les gustaba y a los bolcheviques no les gustaba; ellos estaban más orientados hacia lo urbano así que despreciaron el campesinado rural.

Así que puedes notar que luego de 1917 las organizaciones campesinas fueron destruidas por Lenin y Trotsky. Ellos no querían a los revolucionarios sociales, los revolucionarios sociales de izquierda, el ejército de Makhno [8] y demás, así que se desasieron de ellos. Yo creo que la visión de Hobsbawm era que tenía que ser un partido de vanguardia disciplinado el que podía llevar a cabo el proyecto. Yo no le llamaría a eso revolución porque no sería un proyecto revolucionario, sería básicamente un proceso de industrialización forzada.

- Hay otra teoría, mayormente sostenida por simpatizantes del Partido Comunista, en donde argumentan que los anarquistas no habrían podido liderar la revolución porque carecían de lo que Antonio Gramsci llamaba “intelectuales orgánicos”, intelectuales dentro de la clase obrera que pudiesen organizar la revolución. ¿Qué opina sobre este argumento?

Hay algo sobre ello, el anarquismo no es atractivo para los intelectuales porque no les ofrece poder. Bakunin escribió sobre esto en una de las predicciones más receptivas de los tiempos modernos. Él señalo, y observó, el acenso de lo que llamó una nueva clase de inteligentsia científica, intelectuales modernos con un supuesto conocimiento técnico de comando. Todo esto es una farsa pero esta supuesta técnica de conocimiento organizativo de comando son los intelectuales de Gramsci. Bakunin predijo que éstos tomarían una de dos direcciones.

Algunos tratarían de tomar el poder ellos mismos en las espaldas de una revolución popular y luego crearían una “Burocracia Roja”, la cual sería la tiranía y el sistema más opresivo que el mundo hubiese conocido. Los otros reconocerán que no pueden tomar el poder ellos mismos así que éstos se convertirán en los sirvientes de aquellos que sí tienen poder dentro de las democracias del capitalismo de estado y serán quienes las manejen, tecnócratas y demás. Ambos, podrías decir que le pegaran al pueblo con el bastón del pueblo. Ellos pretenderán que están representando a las personas y en realidad estarán pegándoles con su mismo bastón. Esa es la mejor predicción de lo que paso.

Los bolcheviques tomaron la primera dirección y los intelectuales y el Occidente tomaron la segunda, bastante orgullosos. Estos últimos se llaman a ellos mismos tecnócratas e intelectuales pragmáticos. De hecho, una vez comparé textos de Robert McNamara con textos de Lenin y eran casi idénticos. Lo único es que McNamara habla de Dios y Lenin no, pero básicamente sostenían la misma idea: “Debemos manejar y controlar la sociedad con una mano de acero de ser necesario, para el bienestar del pueblo”. Esa es la idea prevaleciente dentro de los intelectuales liberales como Lippman, Galvani y el resto, y es totalmente razonable. Es una forma de obtener poder y lo ven de una forma altruista, al igual de los fascistas.

Aparte de las personalidades, el análisis político y social de Bakunin fue correcto. Es decir, hay intelectuales que no siguen esta corriente pero éstos son destituidos y echados a un lado; los mantienen al margen. Había este tipo de intelectuales dentro de los anarquistas como el de Camilo Berneri, por ejemplo. Pero él no es considerado un intelectual porque no servía al poder. El término intelectual es muy gracioso, no tiene nada que ver con la capacidad intelectual o la dedicación intelectual como la creatividad o algo parecido. Primordialmente el término intelectual es reservado para aquellos que sirven al poder o en el caso de enemigos utilizamos el término disidentes. En nuestra nación llamamos intelectuales a los que sirven al poder y los otros son lunáticos, locos o algo.

Esto nos lleva atrás en nuestra historia. Toma la biblia y sus mitos por ejemplo. Podemos encontrar personas que podríamos llamarles intelectuales y el término que se les adjudica es el de profetas, lo cual es una mala traducción de un término hebreo poco conocido. Pero piensa sobre lo que hacían estos profetas. Éstos estaban brindando análisis políticos, estaban criticando al rey, pedían merced por los huérfanos de las villas y demás. Estos son lo que llamaríamos intelectuales disidentes y eran tratados horriblemente. Había intelectuales los cuales eran tratados muy bien y eran los padres de la corte, pero siglos luego, como en los evangelios, eran llamados falsos profetas, pero como mencioné, fue mucho después. Mientras, los intelectuales disidentes eran tratados miserablemente mientras los padres de la corte eran tratados muy bien y esa es la historia hasta el presente con muy pocas excepciones. Así que no tomo a Gramsci muy en serio.

- Entiendo las razones por las cuales los medios podrían distorsionar los hechos de lo que realmente pasó en España porque era un proceso que demostraba la capacidad y la fuerza de las personas una vez se organizan y luchan juntas con una meta común. Lo que me impresiona sobremanera es la omisión, o mala concepción, dentro de la Academia, o de los círculos académicos, aun dentro de los de izquierda o los más progresistas.

Son lo mismo. Es decir, he hecho mucho trabajo crítico de los medios pero mi punto de vista siempre ha sido básicamente el mismo y se aplica también a la academia y otros intelectuales. La razón del enfoque en los medios es para mostrar una visión forense porque es muy influente. Además, es más fácil de estudiar y si quieres hacer trabajo comparativo puedes tomarlo de los medios. Si intentas hacer lo mismo dentro de una postura académica, o erudita, es mucho más difícil. De hecho, el artículo que citaste es mayormente sobre intelectuales no sobre los medios. Y es sobre intelectuales liberales. Tomemos los intelectuales liberales de izquierda, ellos escribirán su versión de la Revolución española y sobre el partido bolchevique, el cual estaba compuesto en su mayoría por intelectuales.

Pero hay poca diferencia en el armario. Si eres parte del mundo académico no tienes las presiones directas que tienes dentro de los medios. Si trabajas en los medios estas trabajando básicamente para el Estado o alguna corporación. En el mundo académico hay poca interacción así que existe espacio para la flexibilidad y para intelectuales disidentes. Por ejemplo, yo he sobrevivido en el mundo académico pero no podría haber sobrevivido en el “New York Times”. De hecho, una ilustración un poco dramática, yo escribo regularmente varios Op-eds [9] los cuales son distribuidos por el Sindicato del New York Times pero nunca son publicados en los Estados Unidos. Éstos son distribuidos en lugares como México y Grecia pero esto es completamente entendible. El mundo académico deja espacio o posibilidad para flexibilidad. En M.I.T. he sobrevivido porque es una universidad basada en matemáticas y ciencia y no les importa mucho que haces en tu tiempo libre. No es un centro ideológico como Harvard. Toma a Hobsbawm, el sobrevivió en el mundo académico y seguramente no hubiese podido sobrevivir dentro de los medios.

- Sabemos que hubo una gama de factores a nivel económico, histórico y social, en adición a lo que ha llamado un “proceso preparatorio” lo que hizo la Revolución posible.

¿En España?

- Correcto. ¿Cree entonces que existe la posibilidad de otra revolución de corte libertario?
Creo que sí. Pero sabes que tomó alrededor de unos 50 años de preparación y varios intentos así que la revolución estaba en la cabeza de las personas y cuando se acerco la oportunidad sólo hicieron lo que estaba en sus cabezas. Es decir, es un poco como la reconstrucción del capitalismo en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial. Alemania estaba devastada pero no les tomó mucho tiempo la reconstrucción porque sabían lo que hacían. Alemania estaba objetivamente en la misma situación que África Central pero su conciencia y entendimiento diferente en qué hacer hizo que se convirtiera en un poder como el Japón.

En España lo mismo fue cierto. Los campesinos pobres, acerca de los cuales hay varios escritos y son muy emotivos, sabían exactamente qué hacer. Podemos verlo concretamente cuando, por ejemplo ahora mismo, parte del proyecto del Estado capitalista es financiar la economía. Ellos refuerzan las instituciones financieras para corromper las otras instituciones. Así que “General Motors” está desmantelando sus fábricas mientras reciben tributos de los impuestos que los hacen más ricos que nunca. Esa es la naturaleza del Estado capitalista actual. El desmantelamiento de esas fábricas destruye la fuerza laboral de las comunidades, como en Detroit, a la vez que las otras ciudades industrializadas colapsan. Mientras, el Secretario de Transportes de Obama se encuentra en España utilizando el dinero del estímulo federal, diseñado para estimular la economía de Estados Unidos, para obtener contratos en España para crear trenes de alta velocidad que tanto se necesitan en Estados Unidos. Ahora bien, estas fábricas que están siendo desmanteladas lo podrían hacer. Éstas podrían reconstruir los rieles mientras se emplean a trabajadores adiestrados y demás. Pero como para los bancos no vale la pena, van a España a hacerlo. ¿Pero qué tal de la fuerza laboral misma? Es decir, si estos tomaran conciencia de sí mismos y obtuviesen apoyo, éstos podrían simplemente tomar las fábricas y comenzar a producir lo que se necesita. Éstos podrían encontrarse alguna fuerza en su contra al principio pero si obtienen el apoyo popular, podría pasar. Lo que se necesita es concienciación y organización, y eso es lo que carecen. Pero no creo que esto sea remoto, está debajo de la superficie y podría desarrollarse. Así que sí, podría darse otra revolución libertaria.

Notas:

[1] Confederación Nacional del Trabajo y Federación Anarquista Ibérica. La primera era una organización sindical mientras que la segunda era un grupo militante de corte anarquista dentro del sindicato. Ambos siguen activos hoy en día pero no afiliados.

[2] Es importante señalar que a dicha reunión asistieron otros individuos como el intelectual argentino Diego Abad de Santillán.

[3] Se suele llamar “Dias de Mayo” a la primera semana de Mayo de 1937 en donde el Partido Comunista y el Partido Socialista Unificado hacen una ofensiva a los obreros de la C.N.T. y U.G.T. que controlaban la oficina central de teléfonos para tomar el control total del bando republicano. Durante estos días cientos de personas resultan muertas mientras que miles quedaron heridas.

[4] El primer día de mayo conmemora la muerte de los mártires de Chicago y es celebrado por la clase trabajadora a nivel global.

[5] Esta entrevista se llevó a cabo en octubre de 2009. El centenario de la C.N.T. se llevará a cabo el 1 de noviembre de 2010, no en diciembre de 2009.

[6] En referencia a la concesión al Presidente Obama del Premio Nobel de la Paz.

[7] Miembros de una clase media rusa en la segunda mitad del siglo XIX los cuales desarrollan unas ideas de corte populista.

[8] Uno de los líderes del grupo Dielo Tuda y de los revolucionarios de Ucrania durante la Revolución rusa los cuales fueron suprimidos violentamente por León Trotsky y el Ejército Rojo.

[9] Artículos en donde un autor expresa su opinión sin mantener alguna afiliación con la editorial donde es publicado.



La Revolución Española: Su representación y concepción dentro de los círculos intelectuales. Entrevista a Noam Chomsky. Jorell A. Meléndez Badillo, Creative Commons Attribution-NonCommercial 3.0 Unported License.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR

martes, 25 de enero de 2011

Nacho Vegas

El músico Nacho Vegas estará de gira por España a partir de febrero y en junio actuará en México.REYES SEDANO

Aunque su imagen es la de un bohemio taciturno, a Nacho Vegas (Gijón, 1975) se le puede llamar a cualquier hora del día y casi siempre coge el teléfono. Sólo hay una excepción: cuando corre Fernando Alonso. "Las carreras me alegraban los domingos y algunas canciones las hice viéndolas", adelantaba ayer a este periódico. Como buen asturiano, él también sigue la pista de Alonso por los circuitos del mundo. Así se le ocurrió el título de su nuevo disco, La zona sucia, que publica el 14 de febrero, autoeditado y bajo licencia Creative Commons.

¿Y qué es la zona sucia'?

Es la parte de la pista por la que los coches no siguen la trazada y que tiene restos de goma y otras impurezas que ralentizan la velocidad. De alguna forma tiene que ver con mi música: desde la parte limpia no me salen las canciones, me salen de la parte sucia.

Fernando Alonso encarna ciertos valores (el éxito, el liderazgo, la rectitud...), bastante opuestos a los que aparecen en sus canciones. ¿Qué le atrae de él?

"Escuché mis discos anteriores y me sentí un poco coñazo"

Lo que me fascina de la Fórmula 1 es que hay que ser un gran hijo de puta, superambicioso y pasarle por encima a cualquiera. Es un deporte donde no hay compañeros de equipo.

Vuelve a basarse en experiencias propias. ¿No teme repetirse?

Sí, supongo que sí, lo que pasa es que en las canciones no es tan importante lo que cuentas sino la forma cómo lo cuentas. Una misma cosa a los 25 o a los 35 años se ve de forma distinta. Pero sí tengo miedo a caer en lugares comunes. Al menos en este disco casi no hablo de drogas. Ya hubiera sido darle demasiadas vueltas.

"Lo que me fascina de la Fórmula 1 es que hay que ser un gran hijo de puta"

El paso del tiempo, ¿cómo cambia la percepción?

Te da una distancia crítica necesaria, pero también te endurece la mirada y eso es un poco peligroso, porque te puede volver un cínico. Hay que conservar cierta inocencia para escribir canciones, que siempre tienen que tener algo puro.

¿En qué sentido le parece peligroso el cinismo?

Para mi generación, el cinismo era como una figura retórica, como el humor o la ironía, simplemente. Pero luego encontré un cinismo distinto, esa actitud posmoderna de pasar de todo y no comprometerse con nada. Eso fue algo que hizo bastante daño a mi generación. Supongo que tiene que ver con el desencanto de los noventa, que además coincidió con el desencanto de las izquierdas.

Usted tiene una conciencia política fuerte. ¿No le sale escribir del tema?

Grabé un par de canciones que dejé fuera de este disco en las que había alguna referencia a la política. Y en otros discos hay canciones que tocan el tema tangencialmente, como Gang Bang o Nuevos planes, idénticas estrategias. Es muy difícil escribir canciones políticas, pocos grupos lo hicieron bien.

¿Algún ejemplo?

Los Housemartins, sus letras no eran nada panfletarias y tenían sentido del humor.

¿Y en español?

No sé [silencio de 30 segundos]. Supongo que algo de la canción de autor. Hombre, en Asturias todos tenemos el recuerdo de cuando éramos guajes y escuchábamos los primeros discos de Víctor Manuel, con canciones sobre la mina como La planta 14. Eran canciones muy chulas.

¿Qué opina de la situación de la izquierda?

Sigue teniendo el lastre de estar más atomizada que la derecha y siempre a la gresca unos con otros. Ahora parece que se están cambiando los papeles: empieza a salir una derecha orgullosa de ser de derechas y políticamente incorrecta. Habría que aprovechar para aglutinar a los partidos que están a la izquierda del PSOE y que tuvieran más presencia.

¿'Reloj sin manecillas' es la canción más luminosa de su repertorio?

Puede ser, además es una de las más cortas que he hecho. En todo caso, creo que incluso las canciones más duras te tienen que dar una posibilidad de esperanza. Igual es un nuevo camino. La verdad es que nunca había hecho una canción así.

¿Cantaría algo que pudiera hacer daño?

Si puedes evitarlo, no. Hay gente a la que le han dolido mis canciones, pero hay cosas que no puedes evitar contar y nunca sabes cómo le van a afectar a alguien.

¿Escucha sus discos anteriores?

No habitualmente, pero sí lo hice a mitad de la gira del anterior disco, porque quería cambiar el repertorio.

¿Y qué encontró?

Me sentí un poco coñazo, había un montón de canciones demasiado largas y complicadas. Me planteé sintetizar las ideas y así surgen canciones como Reloj sin manecillas o Perplejidad.

¿Qué opina de la crisis de la industria discográfica?

Creo que estaría bien que se hundiera, sobre todo la gran industria. Que la música no quedara en manos de las grandes corporaciones, sino que fueran pequeños sellos los que la movieran, que la gente hiciera las cosas con pasión.

Decide autoeditarse y publicar el disco con una licencia copyleft0. ¿Por qué?

Es importante que el artista se reserve ciertos derechos y poder permitir compartirlo siempre que no haya propósito comercial.

Pero las canciones siguen registradas en la SGAE, ¿no?

Sí, se puede hacer. Tienes que hacer un pequeño papeleo, pero la SGAE lo permite, aunque no les ha hecho nada de gracia.